“Si se calla el cantor calla la vida
porque la vida, la vida misma es todo un canto
si se calla el cantor, muere de espanto
la esperanza, la luz y la alegría…”
La más grande intérprete de la Nueva Canción Latinoamericana, se apagó con su voz y nos dejó un silencio, para llenarlo con todas las voces, por la unidad de los pueblos desde México a la Argentina. Convirtió los susurros y las medias voces de los años de las dictaduras y los genocidios, en denuncia y lucha, pero también en alegría por la vida y amor las tierras y las gentes de América Latina. Argentina y tucumana, nació en 1935 y jamás se olvidó de sus raíces humildes ni de su pueblo, por el contrario, llevó por el mundo la nostalgia y la alegría de su Tucumán querido y narró con su música, las fiestas populares, la lucha por la vida diaria y contra la injusticia,.
“Pero no cambia mi amor
por más lejos que me encuentre
ni el recuerdo ni el dolor
de mi pueblo y de mi gente…”
Fue fundadora del Movimiento del Nuevo Cancionero, que a través de distintas expresiones artísticas intentaba potenciar el arte popular, en contraposición al folklorismo regional, generando conciencia social y recuperando el patrimonio de la identidad originaria, depurándolo de convencionalismos y tradicionalismos. El Nuevo Cancionero Popular desechará, rechazará y denunciará al público, mediante el análisis esclarecido en cada caso, toda producción burda y subalterna que, con finalidad mercantil, intente encarecer tanto la inteligencia como la moral de nuestro pueblo.” Así, escogió siempre la música a interpretar, para que fueran sólo canciones con fundamento y ello le llevó a cantar a los grandes de la música popular Latinoamericana que participaron del movimiento de la Nueva canción, como Violeta Parra y Víctor Jara (Chile), Chico Buarque (Brasil) o Silvio Rodriguez (Cuba).
Parecía que su potente timbre de cantora no podía ser callado, la dictadura franquista en 1941, prohibió la publicidad de su primer concierto en Barcelona, lo que no pudo impedir que se llenara el Palacio de los deportes hasta abarrotarse; la dictadura argentina también lo intentó, deteniéndola en 1979 con todo el público que fue a escucharla y le prohibió cantar en su país hasta 1982, pero lejos de silenciarla, sólo consiguieron que se escuchara más potente y fuerte, como si quisiera gritar por todos los que desaparecieron y los que les buscan, por los que no tienen derecho a ser escuchados, por los invisibles.
“Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando…”
La Negra, como le decían cariñosamente sus amigos, murió el 4 de octubre de 2009, pero como la cigarra, seguirá acompañando con su canto vigoroso y emotivo, la lucha y el camino que ha tomado América Latina por su liberación definitiva. “Duerme Negrita”








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