Este derecho a decidir, que se hurtó al pueblo en la Transición, sólo será posible con la ruptura democrática a consecuencia de una larga y dura lucha popular.
El parlamento cambia, el capitalismo continúa
Al margen de estas modificaciones de la superestructura institucional, el día a día prosigue. Prosigue para los millones de trabajadores que seguirán siendo explotados. Prosigue para los que irán a engrosar las filas del paro. Prosigue para los que verán mermar sustancialmente su poder adquisitivo por la aproximación de un ciclo recesivo capitalista. Sabemos que unos votan todos los días con sus decisiones económicas e institucionales y otros sólo pueden ir a votar una vez cada cuatro años a un espectro político manipulado y en desigualdad de oportunidades. Nuevamente padeceremos un gobierno del PSOE donde una de sus prioridades y aportaciones a la gestión del sistema será servir de anestesia de la lucha de clases a base de “ayudas directas” y populismo fiscal, aplicando fielmente, al igual que el PP, las líneas generales de la política neoliberal europea. Zapatero ya ha anunciado un nuevo pacto social entre la patronal y sindicalismo institucional. Por la recesión que se avecina y los antecedentes del PSOE en ser auténticos campeones en precarización obrera, no nos podemos esperar otra cosa que una vuelta de tuerca más en el deterioro de las condiciones salariales y laborales de la clase trabajadora, introduciendo más competencia en el mercado laboral y por consiguiente mayor explotación. La neutralidad de la CEOE ante los comicios evidencia sobre que intereses de clase se asienta esta “democracia”. Esa es la prueba del algodón: cuando la izquierda hace políticas de izquierda, la patronal nunca es imparcial.... es beligerante. A pesar de la mencionada continuidad, es necesario realizar un análisis sobre lo acaecido en el proceso electoral:
9-M: Fortalecimiento relativo de un régimen en permanente crisis
El crecimiento espectacular del PSOE en Euskadi, a costa del PNV, y en Catalunya, de ERC, se traducen en un fortalecimiento relativo del régimen a través del papel de ‘poli bueno’ del PSOE de Zapatero. El PP avanza en sus feudos históricos, especialmente Madrid, Valencia y Murcia, y mejora en feudos socialistas, ampliando su base social más allá del franquismo sociológico con un discurso xenófobo y demagógico dirigido a las clases populares autóctonas. Este reparto de papeles, entre las fuerzas constitucionalistas, con la guinda final del escaño madrileño de Rosa Díez, ha conseguido ampliar aparententemente la base electoral de masas del régimen que surge en 1978 de la reforma del franquismo. En Euskadi el retroceso del PNV, instalado en el negocio del regionalismo, no se traduce en mayor legitimidad del régimen puesto que el abstencionismo independentista ha tenido notable incidencia logrando superar los 200.000 apoyos. Realizando una análisis arriesgado y con cierto sesgo reduccionista, podemos observar como el impacto electoral del atentado de la organización ETA ha sido rentabilizado por PSOE en Euskadi y Catalunya, teniendo nulo efecto en los territorios más españolistas por el muro de contención que ha construido el PP en estos cuatro años con su oposición al “proceso de paz”. En este contexto, el más castigado ha sido el PNV, que contrasta con el avance en apoyo popular del independentismo vasco respecto a las anteriores elecciones. El papel del PSE y la izquierda abertzale vuelven a ser determinantes como agentes políticos para establecer un marco democrático en Euskal Herria como solución al conflicto político. A tener en cuenta es el fenómeno de absorción de la izquierda institucional por parte del PSOE. Este hegemonismo proviene en buena medida por la falta de autonomía política de sus socios parlamentarios (ERC e IU-ICV). Este fortalecimiento relativo del Estado no va ir más allá de la mera apariencia, puesto que la gobernabilidad del Estado Español esta sujeta a múltiples contradicciones de sus poderes fácticos, la “cuestión nacional” y la ausencia de representación política de la izquierda con más carga antisistémica que ha tenido que recurrir al abstencionismo, al voto testimonial o al voto “útil” antiPP.
El viaje a ninguna parte de Izquierda Unida
Izquierda Unida-ICV, pasa de 5 diputados a 2, perdiendo así el grupo parlamentario. La injusta ley electoral no explica el retroceso. El lamento de Llamazares, y su defenestración, son la expresión de la inviabilidad parlamentaria de un proyecto socialdemócrata que actúa al servicio del socialiberalismo del PSOE. Son los propios electores quienes castigan este tipo de partidos institucionales (IU y ERC). Los dos pierden votos por sus dos orillas, tanto la radical abstencionista, como la moderada que opta por votar a su socio mayor porque ante la inestabilidad: “el original siempre es mejor que la copia”. Creemos que todo proyecto político, que se diga de la izquierda transformadora, necesita de una definición estratégica clara, una vía de intervención social no dependiente de los mass media, o lo que es lo mismo, un poder popular organizado. Debemos tener claro que un referente político de izquierdas que no es expresión de la movilización social, que no se fragua en el día a día de las luchas, que no construye base social disidente del sistema, que no agudiza el conflicto social, que no eleva la conciencia de clase, al final acaba siendo totalmente permeable a la volatilidad del juego parlamentario bipartidista pues su diferenciación es meramente cosmética y su poder es pura “mercadotecnia de bolsillo”.
Por otro lado la función de IU, según un antiguo editorial del ABC, como colchón del sistema para obstaculizar un proyecto revolucionario, ha quedado seriamente mermada. Este nuevo escenario hace más favorable la emergencia de una nueva izquierda consecuente cuyas razones de existencia datan de anterioridad a la crisis de IU, ya que IU tiene un problema político congénito: su integración y compromiso con el régimen antidemocrático de la transición.
Coordinar las luchas contra el régimen. 19 de abril: Por la III República
Para la agenda política de la izquierda anticapitalista, el 9 de marzo no fue ningún día especial. No nos hemos detenido en la lucha ni un segundo. Como así fue la jornada de reflexión marcada por la lucha antipatriarcal o la lucha antiimperialista del 15 de marzo, y como así lo será el próximo 19 de abril con la lucha por la III República y la autodeterminación de los pueblos. C3 hace un llamamiento a la izquierda anticapitalista para seguir avanzando en un proceso de acumulación de fuerzas en la creación un referente político para que no sólo se quede en la retórica, sino que organice, potencie y coordine las luchas, sin que las “condiciones objetivas” constituyan un pretexto para demorarlo sine die. En ese sentido nuestra apuesta estratégica, junto con otros grupos, va a seguir siendo la construcción de un Frente de Izquierdas como espacio abierto de coordinación, con un programa de lucha antirégimen.
¡POR UN PROCESO CONSTITUYENTE DEMOCRATICO Y POPULAR! ¡POR LA TERCERA REPÚBLICA! ¡POR LA AUTODETERMINACIÓN!
¡CONSTRUYAMOS UNA FUERZA POLÍTICA DE IZQUIERDA ANTICAPITALISTA!
Comunistas 3








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