¿Cómo puede ser eso compatible con los resultados que recurrentemente arrojan las encuestas de opinión en nuestra comunidad? En estas encuestas se percibe la existencia de una apreciable mayoría social que se siente y se define “de izquierdas”.
Analicemos con cierto detalle esa supuesta “derechización”. Tomemos para ello los datos de aquellos municipios con más de 10.000 habitantes y donde la izquierda (PSOE+IU) o la derecha (PP) han gobernado en la última legislatura con mayorías absolutas, así como los datos del voto por distrito en la ciudad de Madrid.
La delimitación de lo que es o deja de ser izquierda es sin duda polémica. Consideramos en este análisis una definición amplia: PSOE e IU, es decir, aquellos partidos electorales que captan la inmensa mayor parte de los votos de la población que se autodefine “de izquierdas”. Esta definición pretende por tanto servir para delimitar al electorado, y no tanto para caracterizar los programas y orientaciones políticas de los partidos (de carácter abiertamente neoliberal en el caso del PSOE, y crecientemente subalterna con respecto a este partido -aunque con contradicciones y matices- en el caso de IU).
Estos datos -dado el hecho de que el condicionante socioeconómico de la población se traduce en la formación de municipios y barrios habitados por distintas clases sociales-, nos permiten identificar algunos “bastiones” representativos de la izquierda y de la derecha.
Al analizar la participación electoral en esos municipios de la Comunidad de Madrid (como vemos en los gráficos 1 y 2), observamos como esta participación ha sido notablemente superior en los municipios donde tradicionalmente gobierna la derecha (Madrid, Majadahonda, Pozuelo, Las Rozas, Boadilla del Monte...), que en los bastiones de la izquierda (Alcorcón, Leganés, Getafe, Fuenlabrada, Parla, San Fernando de Henares...). Mientras que en el primero de los casos la abstención se ha situado en torno al 30%, en el segundo de los casos ha ascendido hasta el 35%.


El mismo fenómeno se puede observar igualmente en la participación electoral de los distritos de la ciudad de Madrid (gráficos 3 y 4). Mientras que los distritos donde tradicionalmente recibe sus votos la derecha (Chamberí, Moncloa, Chamartín, Fuencarral...) han mantenido una participación superior al 70% de media, en aquellos distritos donde históricamente se ha votado a la izquierda (Usera, Vallecas, Vallecas Villa, Carabanchel, San Blas, Vicálvaro...), la participación se reduce a un 65%.


Por qué en la Comunidad de Madrid no se expresa esa mayoría social de izquierdas en las urnas? ¿Cuáles son las razones de este resultado? Seguramente la razón sea doble:
Por un lado, una razón de tipo cada vez más estructural: el electorado del PP, la base social de la derecha, es mucho menos exigente y es más disciplinada a la hora de votar que la base social de la izquierda. La base social de la izquierda es mucho más crítica con sus referentes electorales y tiene comportamientos electorales más autónomos y e independientes de dichos referentes; esto hace que la izquierda tenga una dificultad añadida a la hora de movilizar a su electorado. El electorado de la izquierda contempla el castigo de sus propios referentes electorales, mientras que no es normal que el electorado de la derecha contemple esta posibilidad.
No obstante, y dada esta circunstancia, lo verdaderamente relevante en estas elecciones ha sido el hecho de que el PP ha sabido tensar y movilizar a su electorado mediante una dura estrategia de desgaste del gobierno y de la izquierda, consiguiendo que su base social acuda masivamente a votar. Además, la izquierda no ha sabido movilizar a su electorado tradicional en estas elecciones. Esta incapacidad para movilizar al electorado de izquierdas va mucho más allá de una muy minoritaria “abstención militante”, y responde fundamentalmente al profundo desencanto de la izquierda social con los partidos que pretenden representarla electoralmente (PSOE e IU). La crisis de una izquierda adaptada al social-liberalismo se hace por tanto patente, a pesar de que en ocasiones anteriores haya podido ser utilizada por el electorado ahora desencantado como único instrumento posible para desalojar a la derecha del gobierno. En esta ocasión, este electorado no ha considerado la posibilidad de desalojar a la derecha de la Comunidad de Madrid mediante este instrumento del “voto en contra”, lo que ha determinado en gran medida la alta abstención entre los votantes de izquierda.
Madrid no está “derechizado”, simplemente su izquierda parlamentaria no ilusiona.... hasta el punto de que ni siquiera es capaz de movilizar a sus propios votantes.








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