Vie11242017

Last update08:48:42 PM

Sobre la oposición "democrática" venezolana

El pasado sábado día 8 de julio el dirigente opositor venezolano Leopoldo López salía de la cárcel de Ramo Verde y pasará a cumplir arresto domiciliario, de acuerdo a la decisión tomada por el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela. 

Las reacciones no se han hecho esperar, y desde el estado español los grandes medios de comunicación y los dirigentes políticos se han apresurado a celebrar la noticia y a profundizar su ofensiva mediática contra el gobierno bolivariano, afirmando que “el régimen de Nicolás Maduro” se ha visto obligado a tomar esta decisión presionado por las “protestas sociales”, a la vez que exigen la liberación de todos los “presos políticos” de Venezuela.  

Unos y otros olvidan explicar quién es Leopoldo López y por qué está preso. Olvidan mencionar que Leopoldo López participó en el año 2002 en la intentona golpista contra el fallecido presidente Hugo Chávez, y que lideró la detención del entonces ministro de Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín. Olvidan mencionar que fue amnistiado de estos hechos por el presidente Hugo Chávez en 2007. Olvidan mencionar que en el año 2014 encabezó una campaña conocida como “La Salida” que exigía la salida del presidente Nicolás Maduro, y en la que instigó una serie protestas callejeras que dejaron un saldo de 43 muertos. Olvidan mencionar que, a consecuencia de estos hechos, en 2015 es juzgado y condenado a 13 años y 9 meses de prisión. Olvidan mencionar que desde que en abril de este año comenzaran las “protestas” ha realizado numerosos llamados a la violencia callejera. Olvidan mencionar que a principios de junio se difundía un vídeo en el que llamaba a la Fuerzas Armadas a rebelarse contra el gobierno. 

En resumen, unos y otros ocultan intencionadamente la responsabilidad de la oposición venezolana en esos actos de violencia callejera. Actos entre los que se incluye quemar vivo a Orlando Figuera, un joven de 21 años al que una horda opositora acusaba de ser chavista y que murió unas semanas después en el hospital; actos como el asesinato del juez Nelson Moncada, quien en 2016 ratificase la condena a Leopoldo López; o como el reciente ataque aéreo desde un helicóptero militar secuestrado a las sedes del Tribunal Supremo de Justicia y del Ministerio de Interior y Justicia. En su lugar, nos ofrecen el dulce relato de un pueblo que “lucha contra un tirano por su libertad”, haciendo de Leopoldo López su adalid de la libertad.

El imperialismo lleva años intentando derribar al gobierno bolivariano y a cualquier gobierno que muestre el más mínimo atisbo progresista en América Latina y que pueda suponer un obstáculo a sus ansias de saqueo feroz y sin miramientos. La burguesía española comparte esas ansias de saqueo, y desde el año 2002 aplica una política abiertamente ingerencista hacia Venezuela, que se inicia con el apoyo de Aznar al intento de golpe a Hugo Chávez y que continúa hasta hoy. Por tanto, confrontar incesantemente el relato manipulado de la burguesía es un deber para todos y todas las antiimperialistas.