Dom09242017

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Sobre la Huelga General y la situación en Brasil

Brasil, país modelo de crecimiento económico y perteneciente los BRICS no se salvó de la crisis. Con más de 200 millones de habitantes e incontables recursos naturales es un eslabón estratégico en la cadena de la economía capitalista, y tenemos que intentar entender y analizarla lucha de la clase trabajadora en este país.

Aunque la crisis afectó Brasil más tardíamente las consecuencias fueron devastadoras: desempleo, familias sin vivienda y un aumento de la criminalidad. De la misma forma que en muchos otros países, la burguesía aprovecha la crisis para lanzar una ofensiva contra los derechos adquiridos por la clase trabajadora y para conseguir mayores cuotas de explotación. En Brasil la ofensiva es total. En 2016 Temer y una cúpula de políticos ni siquiera respetaron la democracia burguesa y realizaron un «impeachment» (o golpe) destituyendo a Dilma, la presidenta electa. Aunque Dilma no representara los intereses de la clase trabajadora su gobierno no era capaz de realizar las reformas neoliberales que la burguesía quería implementar. La destituyeron demostrando que para la clase burguesa la democracia es una farsa y solo importan sus intereses económicos.

Las reformas del gobierno Temer siguen el patrón neoliberal implementándose muy rápidamente y destruyendo los derechos adquiridos por la clase trabajadora. Empezando por una reforma constitucional que congela los gastos públicos durante 20 años y reformas en los servicios públicos, reforma de la previdencia, ataques contra a los derechos y tierras indígenas y siendo la última la reforma laboral.

El objetivo es siempre el mismo: hacer pagar a la clase trabajadora la crisis, destruyendo los derechos laborales, los servicios públicos y precarizando el trabajo para aumentar los beneficios de las empresas. Ante estos atropellos, la clase trabajadora de Brasil se está organizando realizando jornadas de lucha, huelgas, movilizaciones y finalmente una huelga general el 28 de abril.

Es la mayor huelga general desde hace 30 años y la mayor movilización desde las protestas contra el mundial en 2013. La continuación de las luchas por los servicios públicos marca una nueva etapa en la organización y la lucha de los trabajadores contralas reformas.

Unas reformas rechazadas por más del 90% de la población y realizadas por un gobierno ilegítimo carcomido por la corrupción que solo tiene aprobación por parte del 4% de la población. Con millones de trabajadores participando en las huelgas, se cerraron garajes de autobuses, se bloquearon carreteras y calles paralizando el transito. Metalúrgicos, trabajadores de la construcción civil, estibadores, funcionarios, profesores y muchos más sectores participaron en la huelga sumando cerca de 92 categorías de trabajadores adheridos a la movilización. Parte de la fuerza de la huelga se debe a la gran convergencia de luchas que se organizó formando un único frente de lucha, siendo esta convocada por sindicatos y partidos políticos muy distintos políticamente.

Ante la resistencia de la clase obrera la respuesta del gobierno y de la burguesía brasileña fue la de amenazar, reprimir y disminuir la importancia de la huelga manipulando los medios de comunicación. La represión se organizó por todo el país, dispersando con violencia las movilizaciones en varias ciudades y dejando varios heridos, entre ellos un estudiante en Goiania en estado crítico y un manifestante muerto en Recife atropellado por un motorista. Siendo la represión de mayor importancia en Río de Janeiro y Sao Paolo donde fueron detenidas 36 personas: no es casualidad que sean los centros económicos del país. De estos casos de represión destacan los de los 3 militantes del MTST, siendo detenidos y acusados sin pruebas por asociación criminal, tentativa de incendio y explosión siendo liberados finalmente el 5 de mayo.

Ante un gobierno que no quiere retroceder y con la acumulación de fuerzas resultante de la huelga general el Primero de Mayo fue combativo, la lucha continua y el próximo objetivo es ocupar Brasilia el día en que se votan las reformas preparando al mismo tiempo la posibilidad de una segunda huelga general de 48 horas. A pesar de tener unas cúpulas sindicales que buscan la conciliación y negociar un cambio en las reformas las bases trabajadores están consiguiendo desarrollar la lucha y presionar. Las diferentes organizaciones revolucionarios no se contentan con una huelga y saben que las negociaciones y la conciliación de clase son herramienta para desmovilizar a la clase trabajadora. Por ello desconfían de las negociaciones y apuestan avanzar en la lucha, parar el sector productivo apoyando la huelga general de 48 horas, y también una unificación del frente de lucha creando un dialogo y una lucha conjunta entre todos los sectores combativos y organizaciones de clase de los trabajadores. Si la intensificación del trabajo y las movilizaciones con las bases tienen éxito la clase trabajadora no se contentará con negociaciones dándonos perspectivas de un futuro combativo.

¡Solidaridad con los trabajadores de Brasil!

 

W. Reutberg