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El centralismo democrático y la disciplina comunista

Al comenzar la militancia es hasta cierto punto lógico que mantengamos actitudes individualistas: las críticas a la burocracia de la organización, el cuestionamiento de las decisiones internas y políticas, querer saberlo todo de tu organización cuando no corresponde, la negativa de acatar una línea política si contraviene nuestra opinión o línea personal. Es muy común que las posturas individuales permanezcan en la militancia y eso no es en sí mismo negativo; el convencimiento propio es positivo y nos refuerza en ocasiones. Pero insistir en convertir este convencimiento en la línea política de la organización provoca tensiones, frustraciones e indisciplina. Y finalmente, cuando no conseguimos imponer nuestra línea individual, nos dejamos caer en la apatía y el desinterés en la participación y construcción del Partido.

La organización revolucionaria es distinta de una organización barrial o de un colectivo, y la actitud con tus compañeras de organización no debe estar influida por los vínculos personales sino por un profundo respeto al principio de camaradería. La actitud en el trabajo comunista ahora se basa en la unidad de acción y respeto al plan de trabajo de la organización. Pero la unidad de acción no es, como muchos entienden, unidad de pensamiento, sino la comprensión de la línea política que se ha establecido democráticamente en el seno de la organización, y que puede o no puede coincidir con las posiciones individuales. La unidad de acción tiene mucho que ver con la unidad de militancia porque persigue acabar con la visión de la multimilitancia, con la visión de que la organización comunista es un espacio más de lucha, que está al mismo nivel que cualquier otro colectivo o frente y que por lo tanto la línea política comunista no tiene por qué determinar nuestra acción con las masas.

La falta de unidad de acción es también la no asunción de la línea política, y su falta de comprensión puede estar motivada por muchas causas, no necesariamente por una actitud consciente. Es decir, es posible que no interioricemos las posturas orgánicas respecto de cualquier cuestión porque previamente no tenemos asumido el reconocimiento a nuestros responsables políticos o porque nos sentimos “ordenados” y no queremos “obedecer”. Pero en el centralismo democrático nadie manda sobre nadie. La organización comunista es una célula que funciona como una sola, en unión con todas sus partes para el cometido de organizar la revolución. Pero no hay órdenes, no es una institución escolar o familiar, ni tampoco un acuerdo sin más entre mucha gente comprometida. El centralismo democrático, veremos, es algo más.

La disciplina que asume todo militante comunista no es un cumplimiento ciego de las decisiones. Esta visión de disciplina viene predeterminada por sus experiencias y connotaciones negativas, porque desde nuestras casas y escuelas se nos enseña a ser disciplinados con las reglas del juego del capital, y a ser respetuosos con ella. Entender la disciplina en este sentido nos lleva en no pocas ocasiones a pensar que la organización actúa de forma con autoritarismo y arbitrariedad. Pero la disciplina en la organización comunista nada tiene que ver con esto, precisamente porque es un instrumento de lucha en conjunto que funciona por las contribuciones de cada militante, y cada una de nosotras participamos en ella y en la lucha. La disciplina comunista es una disciplina consciente y asumida para la emancipación de nuestra clase, la disciplina comunista es una disciplina revolucionaria. Decía I. Stalin que la conquista y el mantenimiento de la dictadura del proletariado son imposibles sin un partido fuerte por su cohesión y su disciplina férrea. Pero la disciplina férrea del Partido es inconcebible sin la unidad de voluntad, sin la unidad de acción, completa y absoluta, de todos los miembros del Partido 1.

La militancia de las comunistas organizadas tiende muchas oportunidades, ya que permite que todas estas actitudes o desviaciones salgan a la luz, reconocerlas y corregirlas, pero además nos permite superarlas en común con camaradas en la lucha política. Pero reconocer los errores no basta simplemente para eliminarlos, no basta trabajarlos de manera aislada o individual: es necesario aplicar la crítica y la autocrítica en el seno de la organización. Pero debemos de partir, como decía Mao, de la buena voluntad para ayudar a corregir los errores a modo de que tengan una salida 2. Igualmente dice I. Stalin, no importa si su autoanálisis no es aún completo, debemos permitirles pensar de nuevo y darles una ayuda bien intencionada. La gente necesita ayuda de otros; debemos ayudar a los camaradas que han cometido errores a entender sus errores 3. A veces sentimos vergüenza por actuar de forma equivocada, pero jamás hay que perder de vista que los errores son inseparables de la militancia y quien no milita nunca comete errores.

¿Pero qué tiene todo esto que ver con el centralismo democrático? ¿Qué es esto del centralismo democrático?

El centralismo democrático es la forma de funcionamiento de la organización comunista: la forma de tomar las decisiones, la disciplina interna de las camaradas, la relación entre las distintas responsabilidades. El Centralismo democrático significa que las responsabilidades y los órganos dirigentes del partido se eligen democráticamente de abajo arriba y no son nombrados sin más; significa que tales órganos deben responder de sus responsabilidades y rendir cuentas a su organización; significa disciplina consciente y convencida para asumir las líneas y resoluciones políticas; significa la voluntad de la minoría cediendo a la voluntad de la mayoría; significa la posibilidad de discusión y debate, de la confrontación de opiniones; significa jerarquía organizativa y respeto a tus camaradas y dirigentes elegidas democráticamente.

El método de organización comunista tiene un sentido histórico y político, no se ha construido por pasión a la burocracia y jerarquía, sino que tiene relación con la manera de vincularnos con las masas y el poder. Por un lado, el avance del Partido Comunista y de sus cuadros se asienta sobre el principio de crítica y la autocrítica, que es a la vez el método para resolver las contradicciones en el seno del pueblo 4. Y por otro lado, al ser el Partido la confluencia de los cuadros más avanzados y las masas en construcción, ¿cómo relacionarse con ellas sin democracia, debate, disciplina, sin el convencimiento interno de la línea política? Sólo si la organización comunista responde ante un modelo democrático tiene capacidad para organizar la revolución proletaria y la conquista del poder. Sin el centralismo democrático es imposible sintetizar las posturas de las masas, recoger sus preocupaciones o intereses, es imposible convertir la experiencia popular en experiencia revolucionaria. El Partido Comunista es la herramienta del pueblo, no es una vara que le golpea si se equivoca, sino el bastón con el que camina.

Sofia S

 

1 Fundamentos del Leninismo, I. Stalin. 

2 Método dialéctico para la unidad interna del Partido, Mao Tse Tung 

3 Ibid 

4 Ibid

 

BIBLIOGRAFÍA

El partido marxista-leninista, Ernesto ‘Che’ Guevara

El cuadro comunista, Ernesto ‘Che’ Guevara

Qué debe ser un joven comunista, Ernesto ‘Che’ Guevara

Fundamentos del leninismo, I. Stalin

Sobre la reorganización del Partido, V. I. Lenin

Organicémonos, Mao Tse Tung

Servir al Pueblo, Mao Tse Tung

Ser un revolucionario completo, Mao Tse Tung

Sobre la lucha contra los tres males y los cinco males, Mao Tse Tung

Contra el burocratismo, el autoritarismo y la violación de la ley y la disciplina, Mao Tse Tung

Método dialéctico para la unidad interna del Partido, Mao Tse Tung

Informe presentado ante la Conferencia de activistas del partido de Tirana sobre los análisis y las conclusiones del XIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Albania, Enver Hoxha

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