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La Experiencia de la Autonomia Operaia Italiana

Balance sobre los procesos revolucionarios occidentales de la segunda mitad del s.XX

 

La clase que lucha, que está sometida, es el sujeto mismo del conocimiento histórico. En Marx aparece como la última que ha sido esclavizada, como la clase vengadora que lleva hasta el final la obra de liberación en nombre de generaciones vencidas (...). [La socialdemocracia] Se ha complacido en cambio en asignar a la clase obrera el papel de redentora de generaciones futuras. Con ello ha cortado los nervios de su fuerza mejor. La clase desaprendió en esta escuela tanto el odio como la voluntad de sacrificio. Puesto que ambos se alimentan de la imagen de los antecesores esclavizados y no del ideal de los descendientes liberados

Walter Benjamin, Tesis de Filosofía de la Historia

 

1 La Subjetividad de la Autonomía

 

El movimiento de la Autonomía Italiana hace referencia a las hondas experiencias comunistas experimentadas por el pueblo Italiano en la década de los años 70. Durante este periodo, la acción de las amplias masas se articulaba fuera de los Partidos leninistas clásicos y de la estructura del sindicato, inundando todo el territorio italiano con prácticas subversivas contra el orden del capital.

El Movimiento italiano critica radicalmente la disociación entre militancia y vida, y por tanto, rechaza abiertamente las formas de organización de vanguardia y la disciplina interna de los partidos. El eje central del movimiento se encontraba en la capacidad de auto-organización de la propia clase y en la creatividad espontánea de creación de nuevas formas de vida comunista.

Un movimiento que logra desbordar absolutamente a los partidos reformistas alcanzando a amplios sectores del proletariado, un movimiento que logra anegar las ciudades burguesas de la acción proletaria por el comunismo y, finalmente, un movimiento que a día de hoy, continúa influenciando ampliamente la actividad territorial de las organizaciones anticapitalistas (experiencias de okupación, acción antipatriarcal y auto-organización de las mujeres en espacios no mixtos, luchas de las diversidades sexuales, etc.). Este desde la perspectiva de, no solo comprender la esencia y la necesidad histórica de este movimiento, sino de captar las enseñanzas históricas que nos legó esta experiencia comunista para la actuación revolucionaria en el presente.

 

1.1 Abandonar los Partidos y Sindicatos: el movimiento del valor de uso

 

Autonomía era el nombre del movimiento del valor de uso desligado del valor de cambio.

Franco Piperno (Potere Operaio)

 

En la experiencia de la autonomía se pone de relieve las contradicciones abiertas existentes entre las hondas masas proletarias abatidas por la vida miserable del capital, una masa precaria, parada, amas de casa y jóvenes con trabajos "de mierda" y la aristocracia obrera amarillista del comité empresarial incapaz de continuar movilizando a sectores amplios de la clase. Por un lado encontremos las centrales sindicales y los partidos reformistas como bastiones de la aristocracia obrera Italiana que ligaban su futuro al desarrollo del capitalismo en Italia. Por otro lado, aparece una masa de jóvenes, muchos de ellos procedentes de un éxodo rural hacia los centros industriales, con unas condiciones laborales mucho peores y que no ligan su futuro con las esperanzas de reparto de las migajas del imperialismo. La forma discursiva en la que se concretó esta contradicción objetiva en el seno de la clase obrera fue la lucha del valor de uso contra el valor de cambio.

En primer lugar, la dicotomía entre valor de uso y valor de cambio pone de relieve la doble dimensión que guardaba dentro de sí la clase obrera italiana como poseedora de una mercancía, su fuerza de trabajo y su relación con el sistema capitalista a través de la misma. El movimiento del valor de cambio lo encarnaba la aristocracia obrera sindical, un movimiento enfocado en torno a la lucha salarial por las mejores condiciones para la actuación de la ley del salario, pero nunca su subversión radical. Estas vías de lucha y relación con el capital se concentraban en torno a la figura del sindicalismo (amarillo y entreguista con la patronal italiana) y el PCI. La política de alianza con la patronal para favorecer a ciertos estratos de la clase obrera, a costa de las condiciones de los sectores más empobrecidos se encontraba agotada. El amarillismo y la política conciliadora del PCI no era más que un obstáculo para el alzamiento del proletariado como aquella clase que no tiene nada que perder salvo sus cadenas.

El movimiento del valor de cambio significaba una clase obrera amaestrada y comprada por el capital, una clase obrera que quería detentar el poder político para alcanzar la forma más humana de gestión de la ley del valor y de los beneficios del imperialismo, sin los parásitos intermediarios burgueses. Sin duda, la autonomía reacciona decididamente contra el economicismo abierto y el reformismo que representaba tanto el PCI como el sindicato. En el marco de una reconversión productiva como la sufrida en las décadas de los 70-80, las nuevas bases proletarias precarias no aspiraban a gestionar mejor un trabajo alienante y que casi ni llegaba para vivir. Se aprovecha el carácter social del trabajo capitalista para reventar su significación en la ley del valor. El movimiento del valor de uso no solo actúa como reacción al economicismo, sino también se corresponde con las bases objetivas que terminan reclamando para sí el impulso revolucionario de la primera etapa de Autonomía Obrera: madres, estudiantes, trabajadoras del sector servicios, cuidadoras, parados, etc.

Se produce un fenómeno en el movimiento del valor de uso asociado a la consideración del proletariado como sujeto revolucionario. La subjetividad se basaba en la autonomía absoluta con respecto al capital, y por tanto, rechazo del proletariado como clase para el capital [1]. La identidad de clase en sí es un eslabón determinante en la cadena capitalista y en la ley del valor y por tanto su acción política sindical también forma parte de este funcionamiento. De esta forma se rechaza el mecanicismo que concibe la subjetividad como puro reflejo de las relaciones económicas objetivas y se hace el hincapié determinante en la capacidad creadora de la conciencia, especialmente de la conciencia colectiva. No hay identificación con las identidades existentes, las cuales son útiles para el funcionamiento del capitalismo. Frente a la idea economicista del proletariado en sí como clase revolucionaria se opone la idea de devenir Comunista. Esta idea de cómo se articulan los sujetos y como se deviene en sujeto revolucionario determina las propias formas prácticas que toma la Autonomía como veremos más adelante. Solo el pueblo autónomo libera al pueblo.

Por último, en esta idea de devenir comunista y de destrucción y recomposición de los sujetos se atenta contra la posibilidad final de encontrar un sujeto político capaz de concluir una revolución más allá de las puras abstracciones vacía (La autonomía, los jóvenes, los indios metropolitanos, etc.). Se pretendió disolver subjetivamente la noción de proletariado en una suerte de poder comunal paralelo al Estado burgués pero sin llegar a aplastar las bases objetivas que hacen emerger constantemente al proletariado como clase para el capital. Sin duda, esto ya falla se encuentra ya en la propia esencia de la disociación de la realidad valor de uso/valor de cambio. En la mercancía esos dos aspectos contradictorios forman una unidad que solo puede superarse en favor del valor de uso suprimiendo la sociedad de las mercancías, es decir, a través de la superación del capital.

 

1.2 La Sociedad Comunista y la Apropiación: Las nuevas formas de vida

 

Saber levantar una barricada no quiere decir mucho si al mismo tiempo no se sabe cómo vivir detrás de ella

Marcello Tarí, Un Comunismo más fuerte que la Metrópoli

 

La Autonomía busca romper la disociación entre militancia y vida y apuesta por la construcción de nuevas relaciones sociales que revolucionen la base material existente y la propia conciencia colectiva. El espacio de lucha no se encuentra en la fábrica donde se produce el valor de cambio, sino en los espacios colectivos donde florece el valor de uso. Es especialmente influyente la figura de las bases rojas y los espacios ocupados en el territorio donde desenvolver estas tareas político-vitales. Se produce el pensamiento histórico puro, toda experiencia es vivida y se realiza históricamente de forma inmediata, sin ninguna forma de delegación (como un Partido), como un martillo que fractura la contemplación en el tiempo congelado. "Vincular de nuevo todos los aspectos de la vida", volver a vincular orgánicamente sobre una nueva base comunista los aspectos de la vida, de una vida anteriormente separada, recuperar la vida y un ideario teórico común para romper con el sistema [2].

La praxis de las nuevas formas de vida comunistas de la Autonomía conecta directamente con el núcleo de ciertas ideas claves del marxismo clásico. Por un lado la importancia de la experiencia vivida por las propias masas como para sumarlas a un proceso revolucionario, el propio marxismo prendiendo en las masas y tornándose éstas en una auténtica palanca histórica. Por otro lado, la capacidad de resolución de problemas concretos de la clase obrera para la constitución de un movimiento de toda la clase en torno a la lucha del proletariado. En esta misma línea en la Marx y Engels ponían énfasis en la necesidad de la transformación del pueblo, tanto para conseguir un movimiento consciente, como para llevar a cabo la empresa revolucionaria [3]. Por su parte, Lenin advierte de la insuficiencia de la pura propaganda a la hora de constituir un movimiento de masas revolucionario, para ello es necesaria la propia experiencia política de estas masas a través de la experiencia de la participación de las formas de Nuevo Poder en una totalidad revolucionaria que las masas toman conciencia histórica. Tal es la ley fundamental de todas las grandes revoluciones [4]. La consigna “de las masas a las masas” se hace efectiva con la única mediación de la experiencia vivida en colectividad. Esto sin embargo plantea serios problemas como el culto a la espontaneidad y renuncia a la acción de vanguardia.

La Autonomía pone sobre la mesa como ningún otro movimiento la vitalidad de Las Tesis sobre Feuerbach especialmente en lo referente a la unión indisoluble de la práctica revolucionaria con la modificación consciente de las circunstancias y por tanto la auto-transformación del proletariado en ese proceso de devenir comunista [5]. Por otro lado, exactamente en esta misma línea, cualquier destacamento Leninista tuvo que comprender el rápido aprendizaje que tuvieron que recibir del propio movimiento en un proceso de masas con una capacidad inusitada. El educador necesita ser educado.

En esta conexión con profundas ideas del marxismo, especialmente las de los textos de juventud de Marx, se inserta la dinámica de la apropiación como punto de inflexión de la praxis revolucionaria. La apropiación no es la pura promesa de transformación futura de la sociedad sino la forma objetiva en la que se realiza hoy el comunismo. Se rompe la idea de comunismo como ideal regulador del futuro, si no se puede encontrar ya hoy los hilos rojos de la sociedad futura el comunismo se aliena como pura forma ideal. Es ya en el presente donde se produce la lucha por el comunismo, se combate por tanto cualquier forma de mediación que distancie el objetivo del comunismo del presente. Este combate contra las formas medidas que alejan el comunismo nace como reacción a la lógica del extrañamiento de la mercancía de forma positiva. Aparece el uso como acercamiento.

 

Si de hecho no viéramos ya hoy, escondidas en la sociedad en que vivimos, las características de la sociedad futura, todo propósito de hacer saltar el capitalismo sería una locura.

Karl Marx, Los Grundrisse

 

Sin embargo, son las mediaciones concretas enmarcadas en un proceso revolucionario, como el Partido o las estructuras de Nuevo Poder, las que permiten alcanzar una superación de la sociedad, para transformar lo existente y para apropiarse de todas las formas positivas de vida comunista. De esta forma, negando cualquier mediación consciente, se está renunciando al momento de la toma del Poder. En cierto sentido recuerda a la famosa carta de Marx a V. I. Zasulich sobre el potencial revolucionario de la comunidad de los campesinos rusos, sin embargo, Marx asevera sin rodeos “Para salvar la comunidad rusa hace falta una revolución rusa”, al igual que para rescatar la riqueza de las experiencias de la Autonomía hizo falta una revolución política que nunca se produjo.

 

1.3 La Autonomía difusa: Los Elementos no Proletarios y el Territorio

 

Tras los últimos momentos de ascenso del movimiento obrero, el ímpetu revolucionario rompe los muros de las fábricas, llegando a la nueva base objetiva para el movimiento autónomo, los elementos más precarios del proletariado y el lumpen-proletariado urbano. Este fenómeno, supone una ruptura con el continuum generacional y deriva en la prevalencia de la pura juventud. Se enfrentan por tanto en el escenario político obrero un movimiento político difuso de enormes masas frente a un movimiento obrerista estancado entre las paredes de la fábrica. Se percibe una enorme potencial vitalista que empapa todo el aspecto de la lucha, la rebeldía absoluta como reacción contra el trabajo precario que afectaba directamente a la juventud obrera.

En este escenario, el punto de encuentro de los sujetos de la revolución deja de ser la fábrica. El territorio urbano, especialmente los barrios, se revelan como el elemento esencial para la actuación autónoma. Recuerda a las reflexiones de Fanon en torno a la ontologización del espacio, en la que los espacios del No-Ser, las barriadas grises del proletariado donde reina la apatía agónica, se terminan reafirmando, se liberan y se convierten en la base material para la constitución de sujetos políticos y de su encuentro. En ese sentido, el obrero difuso autónomo asaltaba las zonas del Ser de los centros urbanos burgueses arrasando y apropiándose de todo. En ese arranque violento, cuanto más se apropiaba y subvertía el espacio más se afirmaba en sujeto activo histórico.

Por otro lado, la imposibilidad de mediación de los elementos más jóvenes y radicales con la anterior generación del ascenso de la lucha obrera trastoca completamente las posibilidades revolucionarias. Se rompe la posibilidad de conectar la historia, sigue siendo fragmentada y por tanto frágil. Carecen de pasado y su presente es empirista, en ciclos de retornar siempre desde el principio. Un movimiento huérfano sin fin, pero con retorno periódico. Finalmente nos encontramos en un proceso de declive del nihilismo épico-revolucionario al nihilismo pasivo individualista de la crítica cínica.

 

2 Desarrollo Histórico de la Autonomía

 

2.1 Contexto Histórico y Antecedentes

 

La Autonomía se asienta sobre un ascenso del movimiento obrero en los 60s e inicios de los 70s y una respuesta directa del capital hacia la reestructuración del modo de producción interno a nivel internacional en Occidente. Autonomía surge en un momento de reacción del capital, de contra-insurrección mundial en los 70s y de cambio de modelo de acumulación en las potencias imperialistas iniciando el neoliberalismo. Si queremos hacer un correcto análisis de la Autonomía no podemos pretender hacer una transposición del auge obrero de los 60s a la Autonomía, sino entender la dinámica de continuidad/ruptura que se produce entre estas dos décadas de amplios movimientos de masas. Continuidad con ideas centrales del marxismo en la ruptura con las dinámicas propias del movimiento obrero.

En el año 69 en Italia se produce el Otoño Caliente como momento álgido de las continuas movilizaciones sindicales y estudiantiles de los años precedentes. La lucha por la renovación de contratos colectivos movilizó de forma radical a 5 millones de obreros. En este periodo las reivindicaciones salariales espontáneas en las grandes fábricas se unieron a las agitaciones estudiantiles – tanto en Francia, como en Alemania e Italia se nota el impulso del 68 en el movimiento estudiantil – que reclamaban un generalizado derecho al estudio para todas las capas sociales. El sujeto político determinante de este periodo es el obrero-masa, obrero generalmente joven emigrado desde el Sur y empleando los puestos más bajos en la cadena de montaje. Tras la Guerra, se produjo una emigración masiva de campesinos del sur a las regiones norteñas de Italia como mano de obra fabril barata y poco cualificada. El propio PCI promovió la migración masiva interna en condiciones de extrema pobreza prometiendo que la industrialización traería mejoras para la clase obrera, sin embargo esto no llegó a suceder y el PCI les dio la espalda. El PCI entregado a las necesidades de hacer retornar la tasa de ganancia solo era capaz de ofrecer futuras promesas de "redistribución" de migajas.

Las luchas sindicales supusieron un enorme empuje al movimiento proletariado en todo el territorio: “nuestro Vietnam es en la fábrica”. En este periodo ya se asientan formas de lucha que arraigarán profundamente en la autonomía, la negligencia laboral, el absentismo, el sabotaje y ante todo la figura del consejo obrero como célula esencial de la lucha en la fábrica. Como ejemplo aparecen los Comités Unitarios de Base como experiencia de unificación entre el movimiento obrero y el movimiento estudiantil que son el foco del movimiento político. Ante la escalada de la violencia popular (1969 falleció en Milán un policía) los sindicatos y el gobierno pactan, llegando a duplicar los salarios con respecto a los trabajadores europeos y se redacta un Estatuto de los Trabajadores.

Este impulso obrero se tradujo en el desarrollo de múltiples organizaciones a la izquierda del PCI. Sin embargo, en 1973 la crisis se materializa en Italia en una brutal inflación y depreciación de la lira y la depreciación del salario. Se suceden los despidos masivos en las grandes fábricas y se impone la política de los sacrificios y la austeridad mientras se acumula una gigantesca bolsa de jóvenes sin expectativas.

En el ámbito político se instaura el estado de los años de plomo (Anni di piombo) como forma de aniquilar el ascenso político del movimiento. La estrategia de la tensión (strategia della tensione) fue un fenómeno de reacción de los gobiernos occidentales empleando a las bandas fascistas para dividir, manipular y controlar la opinión pública empleando la contra-información, la guerra psicológica y la propaganda. La represión fascista y los atentados de falsa bandera eran las líneas de trabajo de los servicios secretos. De esta forma, fascismo e servicios de inteligencia instauraban el terror para justificar la creación de un Estado policial.

 

2.2 Autonomía Obrera

 

Para luchar contra el capital, la clase obrera tiene que luchar contra sí misma en cuanto capital.

Mario Tronti, Obreros y Capital

 

En 1973 se suceden las acciones de reacción contra el proletariado industrial ante el estado de crisis: Despidos masivos, desplazamiento de los obreros y deslocalización territorial de la producción. La fábrica de FIAT de Turín (Miraforti), como la fábrica más grande de Europa, es un punto de encuentro emblemático del movimiento obrero en la historia y aparecerá como la chispa que desata el movimiento Autónomo. Mirafiori es un escenario donde el proletariado se enfrenta a los ataques de la reacción capitalista.

Durante el periodo de crisis tras el auge obrero de la anterior década se instaura la colaboración sindical con la patronal. El papel de los sindicatos fue la coagulación del ímpetu insurreccional obrero a través de la extrema burocratización de todas las estructuras de poder obrero. La propia dimensión del conflicto y el indudable papel de todos los estamentos del Estado burgués en la organización de la contrainsurgencia elevaron la lucha económica de los obreros a un estado de conflictividad política. La consigna “Todos somos delegados” implicaba el rechazo a cualquier mediación sindical e imponer a la patronal una relación de fuerzas directa con la fábrica. Los obreros actuaban al margen de los sindicatos en los consejos. Una vez más, no nos extraña que los obreros más decididos se encontrasen fuera de los sindicatos [6]. Como se señalaba entonces, los sindicatos son "profesionales de la negociación" que han escogido, junto a los llamados partidos obreros, la vía de la reforma. Como ya advirtiera Engels y constató Lenin, todo país imperialista aspira a tener un partido obrero burgués, pero su auge no puede ser eterno por las propias contradicciones del imperialismo.

La experiencia de Miraforti 1973 da comienzo cuando se asamblean sin la presencia de sindicatos los obreros de la fábrica llegando en el punto álgido de lucha al control militar de las mismas. Destaca el papel imprescindible de los obreros jóvenes sin experiencia sindical con su rabia revolucionaria, cubiertos con pañuelos rojos castigando a jefes, guardias, rompe-huelgas y espías. Esta figura del obrero joven llamado a tomar el cielo por asalto sería determinante para explicar el desarrollo posterior de la Autonomía. De este modo es como se llegó a tomar la mayor fábrica de Europa sin acción ni previsión posible del PCI, sindicatos, ni de los propios grupos extraparlamentarios a la izquierda del PCI.

No se conservaba desde la juventud obrera ningún tipo de apego a un trabajo de mierda y por ello se lanzaron como ningún otro a la conquista de la vida y del propio espacio anegado de la lógica productiva del capital: “luchar contra el trabajo” era la consigna. Sus objetivos económicos eran el cierre de la fábrica, el rechazo a las condiciones capitalistas de producción y una lógica propiamente obrerista negándose a reproducirse a sí mismos como mercancía para la producción. “Valor de uso (...) es resistencia activa a la mercancía, a convertirse en mercancía, a ser poseídos completamente por los movimientos de las mercancías.”

Entra en escena una nueva concepción del espacio: "crear zonas de ilegalidad de masas en el corazón del territorio enemigo" [7]. Los jóvenes últimos escalafones del organigrama son capaces de llevar el impulso de lucha fuera de los muros de las fábricas. Se pasa entonces de la autonomía de los obreros en la fábrica a la autonomía como control y transformación del territorio en los barrios y pueblos. La concepción de las "bases rojas" en los barrios obreros dirigidos hacia todo el pueblo proletarizado o en abierto proceso de proletarización (como algunos técnicos) supone un nuevo escenario político de lucha. Se realizan comedores comunales de camaradería en las fábricas y mercadillos rojos de consumo barato; además se comienza el trabajo de apropiación directa, ocupación y expropiaciones. Se busca el disfrute colectivo para la satisfacción de necesidades y la instauración de espacios donde se desarrollaban las nuevas formas de relaciones sociales comunistas. También se produce un rechazo del leninismo que con su disciplina y formas partidarias atentan contra este estado de excepción [8]. No hay una toma del cielo por asalto del comunismo sino un acercamiento del cielo al espacio común solo haciendo uso del polvorín para mantener ese estado de excepción espacial.

La autonomía del Norte con mucha mayor presencia obrera se resistió a este desplazamiento del sujeto puramente obrero hacia los espacios proletarios fuera de la fábrica. En Roma por su parte, la línea de Via dei Volsci estaba influenciando el centro y el sur de Italia. Su actividad se caracterizaba por una fuerte acción antifascista contra el terror institucional y la militancia fascista del Movimiento Social Italiano que presentaban gran arraigo en Roma. En el marco de los Años de la estrategia de la tensión, los atentados se suceden en Milán y los fascistas introducen bombas en trenes que llevan inmigrantes. El fascismo se constituye como brazo armado de la reacción contra estudiantes y obreros.

La respuesta a la deriva fascistoide del Estado acelera la vía armada del Movimiento, “pocas palabras, palos muchos”. Sin embargo la violencia revolucionaria ya se encontraba en el propio ser y origen de la Autonomía, especialmente en las facciones organizadas del Movimiento. La acción armada de los destacamentos organizados respondía como una suerte de espontaneísmo armado, la acción armada aparecía como un catalizador del movimiento espontáneo y como segunda opción al movimiento abierto de la Autonomía. La Acción armada cumple la función de autodefensa del estado de excepción que suponían las bases rojas pero también como vías de agitación para extender abiertamente la lucha política. Se producen en Roma luchas de autodefensa en los barrios con ocupaciones de 3000 viviendas en septiembre de 1973 y la lucha por la autorreducción de facturas:

* Constitución de "zonas proletarias" con servicios a precios políticos en los que existía un contrapoder efectivo.

* Piquetes en los contadores centralizados de la luz. Contra las desconexiones telefónicas forzadas se destruía la línea telefónica de las industrias y las institucionales o de barrios burgueses.

* Expropiación de supermercados: también se apropiaban de artículos de lujo para el posterior festejo como revancha al capital.

En el Sur de Italia históricamente no ha tenido la presencia obrera del Norte con un componente industrial mucho más fuerte y se había visto afectada por los procesos de éxodo rural hacia las zonas industriales. Domina el componente sub-proletario ligado a acciones fuera de la ley burguesa en los Comités barriales, acciones ligadas a subsanar las necesidades del pueblo: Comités de parados, bandidos guerrilleros y revueltas campesinas por la ocupación de tierras y especialmente las revueltas en las prisiones.

 

2.3 Las luchas de líneas de los grupos autónomos

 

El PCI de Berlinguer frente a los sucesos Chilenos del 73 desarrolla la línea del compromiso histórico con el partido de los patrones, Democracia Cristiana, muy semejante a la política de la reconciliación y la transición "pacífica" del Estado español. El año cierra con la operación Ogro de ETA. El puro terror de la pequeña burguesía zarandeada entre la imposibilidad de la alta burguesía de imponer el orden y el auge autónomo del poder proletario acelera el proceso de derechización del escenario político. El PCI llega a considerar al Movimiento Autónomo como su primer enemigo, especialmente todos los grupos organizados extraparlamentarios nacidos en el 69.

Brigate Rosse (BR) estaba constituido por ex-militantes del PCI y de formaciones marxistas-leninistas manteniendo una línea de Partido y obrerismo clásico. Se ven fuertemente influenciados por las guerrillas del Vietnam, los Tupamaros y la idea de Guerrilla Urbana de Marighella que también influencia a las RAF. En su primera etapa emplean las acciones armadas – quemar coches, secuestros exprés, ataques a los fascistas, etc. – como agitación, como segunda vía a la acción obrera: “Brigadas rojas. Muerden y huyen. Nada quedará impune. Golpear a uno para educar a cien. Todo el poder para el pueblo armado.”

Sin embargo, dentro de BR está mucho más presente que en la Autonomía la idea de enfrentamiento directo contra el Estado. Claro ejemplo de ello fue el secuestro del Juez Sossi del que Mario Trontti comentaría “Es la primera gran acción armada contra el estado y tuvo un grandísimo efecto”. A partir del 75 se sucede la escalada armada y las acciones armadas no como pura agitación sino dirigidas contra las instituciones del Estado, "ataque al corazón del Estado" y la extensión de la guerrilla urbana. Es en este periodo donde se empieza a plantear los asesinatos como forma de combate contra el Estado.

Sin embargo, desde sus inicios sufrieron fuertes ataques represivos, especialmente en la transición en el 75 cuando se comienza el ataque al corazón del Estado, cuando se comienza una persecución decidida contra BR deteniendo a gran parte de la cúpula de la organización. Para el 76 solo Moretti estaba en libertad, en este periodo avanza la escalada de violencia frente a la represión general desplegada y aparecen numerosos grupos armados en toda Italia.

Por otro lado, en 1972 Pottere Operaio buscaba desarrollar nuevas formas de "leninismo" ante las perspectivas de unas masas que habían desbordado políticamente a todos los destacamentos organizados. Se convive la centralización que constituye el Partido solo como un momento de unidad de acción para los momentos de insurrección y como garantía de expansión del movimiento. Sin embargo la descentralización afectaba tanto a la acción como especialmente a la dirección política. La contradicción principal que concibe PO es romper las barreras al propio movimiento, la tarea no se encontraba en organizar al movimiento tras las estructuras centralistas del Partido sino justamente en derribar las fronteras del movimiento para permitir la expansión del mismo. La línea derecha de PO presenta un marcado obrerismo orientado hacia la profundización sindical, reivindicando un factor obrero que ya se había desdibujado en la experiencia real. Como vemos PO sufre internamente las mismas tensiones que se desarrollaban en el territorio italiano, entre los centros obreros y el área metropolitana. Los primeros eran más cercano a las formas clásicas de acción leninista (sindicalismo, mayor organización y centralismo, etc.) mientras que los segundos rechazaban la disciplina y las estructuras sólidas buscando solo la dirección central para coordinarse a nivel Estatal en determinadas acciones insurreccionales. El papel del periódico y de la Radio toman un papel esencial, no solo para el desarrollo teórico sino asumiendo también las tareas de centralización, tanto de experiencias como de capacidad política de acción.

Pottere Operaio a través de Lavoro Illegale organiza las primeras experiencias de lucha armada del propio Movimiento. Se pone sobre la mesa los debates en torno a la acción armada y en especial la forma de organización armada: Por un lado se defendía delegar la vanguardia armada en los pequeños destacamentos clandestinos armados como BR, por otro lado, se optaba por la propia organización teórica y práctica de la lucha armada de las masas frente al "reformismo armado" de BR, con visos hacia la constitución del Partido de la insurrección. La idea del Partido de la insurrección se encontrará siempre presente en todo el proceso de la autonomía hasta sus últimos momentos. BR se negó a actuar bajo una dirección política externa y da comienza la línea de disolución de PO en el movimiento. Se concluye que solo el poder nacido de la propia autonomía que se arma a sí misma era una alternativa revolucionaria real. Se destruye la posibilidad de constitución de una vanguardia comunista, la dirección se liquida en el convegno di Rosalina.

En un plano más concreto, se ponía en cuestión el propio papel de la vanguardia comunista como dirigentes del movimiento. Aunque es cierto que los grupos que se disolvieron en la Autonomía tuvieron una presencia altísima y dotaban de gran capacidad al movimiento. Llegaron a tener un papel decisivo en determinadas ocasiones como la coordinación de las acciones armadas o la propia teorización del movimiento, pero siempre subsumidos en el movimiento del proletariado. Esta forma leninista dotaba de esqueleto al movimiento pero no de una cabeza dirigente, los grupos nunca pudieron hacer avanzar de forma forzada al propio movimiento su tarea era mantener el estado de excepción, ensanchar la base de la autonomía y dar apoyo teórico para hacer avanzar al movimiento.

 

2.4 La autonomía difusa (74-76): El debate en torno al sujeto

 

Per il comunismo, per la libertà prendiamoci la città!

Pino Masi, Canzoniere del Proletariato

 

En 1975 se aprueba, aprobada con la decisiva abstención del PCI, la ley Reale llevando a un estado de excepción. Se permite el arresto preventivo, alargar la detención preventiva, se castiga ocultar el rostro, los cócteles molotov se consideran arma de guerra y se aprueba el permiso para disparar a matar cuando se considerase apropiado.

Del 74 al 76 se desplaza el polo revolucionario de Turín y las fábricas de Fiat a Nápoles, donde se inició una guerra abierta. Finalmente la mayoría de los grupos extraparlamentarios nacidos en el flujo del Otoño Rojo, son subsumidos por la autonomía, se disolvieron completamente en la segunda mitad de los años 70. Destaca el papel de Rosso en la organización del área autónoma de Milán y referente también para el centro de Italia (Turín o Bolonia). Rosso es un periódico y grupo político dentro del movimiento (“giornale dentro il movimiento”) y organizador de primeras acciones armadas procedente de un grupo marxista leninista que se fundió con los autónomos en la órbita de PO. Su objetivo no era la constitución de un partido sino la promoción de una vanguardia capaz de extender las formas de lucha contra el capital como el feminismo, los movimientos juveniles, la contracultura, etc. Se enfrentan además directamente contra el sindicalismo y contra el reformismo del PCI destapando la traición que suponía el compromiso histórico:

 

“Pero para los reformistas, para todos los cerdos que se erigen como defensores de este sistema basado en la esclavitud del trabajo no será fácil, el frente de la lucha se hace cada vez más largo. Contra las luchas de los prisioneros, de los trabajadores del sector público, de los jóvenes tienen que perder años de vida en el servicio militar, en contra de las luchas de las mujeres, el PCI debe demostrar a los patrones de las multinacionales toda su capacidad represiva de ganar un poco de su confianza”

 

Rosso, 12 de Octubre de 1976

 

En este periodo de primacía de la autonomía difusa, se da un fenómeno realmente curioso que confronta directamente con la idea posmoderna, pero también con la idea leninista de sujeto y de la identificación del sujeto en el devenir comunista de la autonomía. Se producía la negación absoluta hacia cualquier tipo de identificación con las categorías existentes útiles al sistema, ya que éstas eran cristalizaciones de relaciones concretas de explotación. El propio movimiento quiso disolver al proletariado en lo subjetivo antes de revolucionar la base objetiva que le daba razón de ser.

La homogeneidad e identificación de las masas del movimiento nacía de la propia experiencia vivida en las formas comunistas en las bases rojas y su previa vida como sectores proletarizados aunque no necesariamente se encontrasen en la definición clásica de obrero productivo, toda una capa social afectada directamente por la socialización ampliada del trabajo: lumpen-proletariado, identidades y géneros diversos, mujeres, desempleados, estudiantes.

Sin embargo, la doctrina de la unidad obrera ocultaba una formula interclasista en el sentido subjetivo, suponía aunar a los elementos más conscientes y combativos del proletariado con la aristocracia obrera y pequeña burguesía afincada en la división técnica del capital, enarbolando como intereses generales los intereses particulares de estos últimos. De esta forma la unidad obrera era la línea que representaban el PCI y los sindicatos y que la propia patronal concebía como un medio regulador de la conflictividad social. Se produce entonces la ruptura definitiva con la organización sindical hacia la creación de estructuras de poder obrero como centro neurálgico del desarrollo de guerra revolucionaria y afirmación del comunismo como dictadura de las necesidades. La revolución proletaria no pasa por convertir al proletariado en la clase del dominio estatal y gestión económica.

Ante la pérdida del papel central del obrero de fábrica como sujeto de la revolución y la necesidad de encontrar un nuevo sujeto político aglutinador se terminó deviniendo en la continua hipóstasis de sujetos. Los obreros comprados por el capital ya no encarnaban la revolución en sus entrañas y como revulsivo se quiso encontrar a los nuevos sujetos de vanguardia entre la amalgama difusa de subjetividades de la Autonomía. Se llegó a reconocer como vanguardia a sectores de la clase obrera o de las masas oprimidas que ni siquiera representaban ninguna lucha ni poseían fuerza efectiva capaz de encomendar la tarea histórica de un cambio cualitativo. Se terminó por tanto en un análisis pequeño-burgués de la producción capitalista y del papel concreto de cada sujeto en ella y por tanto de los sujetos que encarnan la emancipación universal y que representan una punta de lanza para todos los oprimidos. Podemos ver hoy como esa tendencia en el marco del post-obrerismo podría materializarse en el cognitariado o precariado como los sujetos llamados a tomar las luchas históricas del proletariado, sin tener en cuenta el factor subjetivo de estas mismas singularidades de clases subalternas, identidades subversivas que no tenían en absoluto en sus venas el ADN histórico que pudiera devenir en formas de conciencia de clase revolucionaria. La fórmula de devenir comunista, en su lucha contra el entreguismo de la aristocracia obrera, terminó obviando el propio papel histórico que desempeñan cada sujeto en la sociedad.

Se concibe entonces la táctica de la separación como eje de acción en las bases rojas y en la constitución de las subjetividades: separación de los obreros de la relación de producción, separación de las mujeres del patriarcado, separación de los jóvenes de la sociedad de la represión y separación del proletariado con respecto al Estado [7]. Separar/acción como forma de ruptura con la separación espectacular de las esferas sociales que el propio capital sustantiva y aísla. Al final del movimiento se terminó en un elogio banal de su propio hacer y se produce una regresión a lo aislado e individual como consecuencia de la imposibilidad de articular un movimiento integrado y orgánico.

Se abre una brecha que se acentuaba entre los obreros (vieja clase obrera ocupada) y la juventud (nueva clase obrera no-productiva). El revisionismo intentó azuzar desde fuera este conflicto para debilitar el auge autónomo e imposibilitar la integración y el encuentro de ambas realidades. La clase obrera vieja no logra trascender el marco de la economía política en el que se encontraban (valor de cambio) y los jóvenes improductivos son incapaces de alcanzar un momento de superación como integración, centrándose exclusivamente en los momentos de ruptura y separación. Ante la imposibilidad de estructurar una organización obrera en los centros de reestructuración productiva la idea de consejo obrero se reubica y trasciende el marco económico productivo hacia la lucha en el territorio. Con ello se busca atacar a la fábrica difusa que constituye el espacio urbano a través del control espacial y gestionando las necesidades del pueblo: sanidad, educación, transporte. Los trabajadores jóvenes se auto-despidieron de las fábricas para centrarse en el movimiento político juvenil en los barrios.

Se desarrollan los primeros decretos obreros como formas de creación de poder obrero:

* Organizar la lista del paro y reducciones de la jornada de trabajo.

* Autorreducciones con un fuerte arraigo y presente en todos los aspectos, restaurantes de lujo, electricidad, gas, el alquiler, expropiación de bancos de forma masiva, etc. Romper con la legalidad burguesa e imponer la legalidad proletaria de la fraternidad comunista.

* Ocupaciones de edificios por familias y creación de guarderías. Se abren los primeros ambulatorios comunitarios.

 

2.5 El feminismo Autónomo

 

Destruiros como patronos. Destruiros como aspiradores inagotables de nuestro trabajo doméstico.

Le operaie della casa, junio-julio de 1976

 

La fuerza del feminismo autónomo salió a la luz especialmente en los 75-77 luchando contra la absorción del movimiento de género a un plano reduccionista. El feminismo autónomo es profundamente anti-legalista rompiendo definitivamente con la tradición de la lucha por la conquista de derechos civiles. Se oponen a la idea de negociar sobre cómo se va legislar sobre su propio cuerpo, dentro del separar/acción y este rechazo a las vías reformistas e institucionales se fomenta la autogestión de abortos y anticonceptivos o la apertura de consultorios sexuales. Las luchas feministas florecen en las propias luchas metropolitanas donde encuentran espacios donde gestarse y reproducirse en el marco de la búsqueda de nuevas formas de vida. Se trasciende el plano del reconocimiento identitario por el devenir efectivo de nuevos sujetos construidos en nuevas relaciones sociales. Las mujeres no buscan institucionalizarse como sujetos o por la lucha por el reconocimiento de identidades ya que eso atentaría contra la voluntad de autonomía y separación con respecto al poder del capital.

Las mujeres se presentan como un eje de la huelga, no hay huelga profunda contra el capital si no se detiene la propia producción de capital en forma de proletarios. Una vez más, esto supone atacar la dimensión de capital en el obrero y por tanto en su reproducción del proletariado como tal, como mercancía necesaria para la producción de mercancías. En las casas transcurría la mitad del proceso productivo y por tanto la huelga también tomaba lugar en los hogares. La lucha por el salario doméstico se realiza buscando romper con la dependencia económica de la familia patriarcal (destaca en ello Lotta Femminista), suponía el punto de partida de toda una praxis aparejada de construir una realidad comunal.

Carla Lonzi escribe Sputiamo su Hegel (escupamos sobre Hegel) como respuesta a la exclusión que habían sufrido las mujeres en las teorías de la lucha de clases, la revolución y la constitución del socialismo (dialéctica amo/esclavo). "Nos comunicamos solo con mujeres" como declaración en contra del proselitismo, una vez más la voluntad de separar/acción y por tanto separar a las mujeres de la figura patriarcal del hombre. El pequeño grupo es el espacio político característico como momento de afirmación no mixta para la autoconsciencia de la opresión general a partir de la vivencia personal. El movimiento feminista, también dentro del espíritu de la autonomía, atentaba contra toda forma masculinizada de organización, los líderes, los jefes, los obreros. También se siente un desprecio abierto a la disciplina como identificación directa con el poder masculino. Esto se encuentra relacionado además con la perspectiva del rechazo a constituir un feminismo ideológico, la experiencia vivida directamente es el eje ideológico suficiente a partir del cual se reflexiona y construye.

Los hombres del movimiento rechazaron la autonomía de las mujeres, por ejemplo, en una convocatoria de manifestaciones no mixtas, los hombres debían ir a la cola respondiendo negativamente a palos. Por su parte, la reapropiación de la violencia por parte de las mujeres tuvo posiciones enfrentadas entre las que lo veían como parte integrante de su liberación y las que temían constituir una línea de política masculina. Otro debate importante en el seno del feminismo autónomo era el de la actuación en las manifestaciones, entre las performances y los bailes que hacían más atractivo la lucha a sectores femeninos más amplios y el devenir en la banalización y el esteticismo.

Frente al primer periodo del feminismo autónomo de reafirmación y separación como sujetos, contrasta la posterior consciencia de necesidad de encontrar vías mixtas de lucha contra las formas identitarias que se desarrollaban en su seno. El feminismo abrió la fractura a través de la cual otras luchas en torno a la liberación sexual cobraron forma. Grupos de autoconciencia de homosexuales, especialmente interesante la forma en la que asumían los objetivos de lucha de cada movimiento:

* Mujeres contra el poder masculino

* Homosexuales contra la Norma sexual

 

2.6 El proletariado juvenil

 

En estos años se lleva a cabo un intento directo de institucionalización y de borrachera aletargante de política y cultura participacionista que pretendía disolver la fuerza de la militancia autónoma. Aparece la figura del activista; "Un híbrido entre administradores políticos y nueva fuerza de trabajo postfordistas, mitad activistas mitad emprendedores" [7]. El PCI actúa como válvula de presión del movimiento debido a sus grandes resultados electorales, encauzando la rabia revolucionaria hacia formas tangibles de poder, el poder administrativo. A cambio venía el compromiso de traición a la clase y de disolver el movimiento.

La juventud por su parte, buscaba el disfrute en las formas inmediatas de vida comunitaria y rechazaba las formas autoritarias de organización del trabajo. Se producía una mezcolanza liberal de mentalidad pequeño-burguesa (de los últimos hippies a los defensores de un comunismo psicodélico) y rabia insurrecta espontánea, marihuana y huelga. Actividad en el propio barrio y sabotaje en el centro urbano. De esta forma la juventud y las feministas se constituyen como las masas más activas de este periodo de la Autonomía.

La juventud obrera italiana era una juventud enormemente rabiosa y conflictiva con cierta intuición de clase pero como punto identitario. Ejemplos de ello eran los disturbios frente a los conciertos de rock y las piedras lanzadas a los caravinieri en las manifestaciones. La autonomía difusa se ve atravesada por la conflictividad, el oportunismo y los managers del movimiento que buscaban desarrollar un nuevo nicho de mercado, un ocio alternativo pero igual de rentable, destaca especialmente el Parco Lambro. Se producen asambleas en torno a todo. Un movimiento difuso, efervescente, pero al igual que la metáfora de Gramsci, una rabia torrencial que empapa toda la pradera, pero que más allá de los saltos abruptos del inicio, no es capaz de erosionar la tierra como las aguas encauzadas del río «libre» y disciplinado.

El motor del movimiento juvenil era el disfrute en torno a la ocupación y el relacionarse colectivamente "estar bien juntos". Se termina rechazando la política, como negación de la mercancía – y su uso placentero – y el Sujeto, como identificación estática y significante. Se quería destruir el espectáculo universalizando el goce espectacular, invirtiéndolo en la apropiación del todo, el "derecho al caviar". Pero en su seno también se veía el esencialismo de la mentalidad de gueto y de la ideologización de la fiesta frente a la organización disciplinada. Se pretendía ahondar en la extensión de las formas del movimiento, sustituyendo la idea de totalidad por la de disolución. Se sacrificaba la dirección consciente por la extensión hasta los últimos recodos del territorio.

El movimiento muta rápidamente y las contradicciones surgen entre quienes denuncian al entorno de Rosso por haber abandonado la gran fábrica para centrarse en el movimiento marginal y feminista que tomaba posiciones en las calles. Las políticas obreristas chocaban frontalmente contra la diversidad y creatividad de los marginados, se abandonaba la política para vivir la comuna. Se acentúa cada vez más la profunda brecha entre las necesidades de emancipación de los sujetos periféricos y la lucha de clases organizada de los grupos obreros. En este sentido el amarillismo reformista actuaba a través de estas contradicciones ahondando en una dicotomía entre proletariado con trabajo asegurado y los estratos periféricos de la propia clase "corporativismo contra comunismo". La síntesis totalizadora de los movimientos era imposible realizarse sin la mediación concreta de una forma de organización del movimiento recomponiendo las luchas, los sujetos y las voluntades colectivas.

Los jóvenes no tenían ninguna preparación para un enfrentamiento frontal contra los cuerpos represivos, tal y como quedó demostrado en las fiestas patronales de Milán, contra el privilegio burgués de acceder al estreno en el teatro Scala. Tras unas brutales cargas frente a la protesta, donde se tiraban huevos a los abrigos de pieles de la burguesía, reina el absoluto caos, los propios cócteles molotov caían sobre los camaradas al intentar abrir brecha entre la policía, produciendo quemaduras y detenciones. Tras esta muestra de incapacidad de los círculos juveniles, éstos se reorganizan en torno a los colectivos autónomos o caen definitivamente en la heroína y en la marginalidad del viejo mundo. Solo la autonomía organizada tenía capacidad de reorientar decididamente la rabia de estos círculos que se vieron incapaces de trascender en la lucha.

En este entorno rabioso de la juventud, los medios de difusión de la Autonomía son el centro neurálgico y organizativo de las luchas. También se suceden como coros del movimiento las tiradas de revistas del movimiento como A/traverso y las experiencias radiofónicas destacando Radio Alice. Estas experiencias creativas no se presentan como formas de construcción consciente de subjetividad de clase, no buscaban ser órganos de dirección de nada ni hacia ningún lado, aunque sin duda tenían una gran capacidad de movilización y de cohesión en el área de la Autonomía. La Radio no estaba al servicio del movimiento sino que era una subjetividad del movimiento

 

2.7 El fin de la Autonomía 1977, los años de plomo

 

El protagonismo comienza a extenderse hacia las zonas que no presentaban proletariado industrial masificado en contra de los inicios del movimiento, arraigando en un proletariado difuso del sector servicios. El movimiento se atomiza para llegar a todas partes. El 77 es la insurrección de estratos proletarios precarios, el sistema se revelaba como la nueva era esencialmente precaria. El Estado por su parte lleva a cabo los años de represión más dura al movimiento.

En las Navidades de 1976 se produce la ocupación de la facultad de Letras en Palermo contra la circular del ministro para poner fin al caos. Esto supone un ataque frontal contra conquistas del movimiento estudiantil como lucha ofensiva por el pago de las horas de estudio y contra la expulsión de los proletarios de las universidades a través de las tasas. Los Intelectuales actúan como transmisores de las órdenes del gobierno, orquestado por el PCI, para implantar el régimen de austeridad contra la inflación. Se proclama el estado de radicalidad absoluta ocupando facultades por toda Italia.

Se ocupan facultades en Roma contra una agresión fascista en la que disparan en la cabeza a un estudiante. La siguiente manifestación en protesta se intenta prender fuego a una sede fascista cuando un coche civil dirigido por los escuadrones especiales de la policía abre fuego a la manifestación. Continúa el incendio de sedes fascistas y la lucha en las facultades. Se ocupan todas las facultades romanas y el gobierno comienza el cerco de las universidades.

El PCI pide (en su ministro del interior) el "cierre de las madrigueras de la autonomía". La universidad se convierte en zonas de mando del movimiento, una vez más, aparece un centro territorial no fabril como punto de encuentro y eje de lucha del movimiento de los elementos proletarios, en este caso, la facultad. Cobran especial fuerza en esta histeria los Indios metropolitanos frente a las formas de organización "serias" de la izquierda revolucionaria organizada, recogiendo las formas de protesta "creativas" de la autonomía difusa. Sembraron el caos dentro de las propias filas del movimiento organizado. Psicofantes del movimiento, posmodernos antes del posmodernismo, la fantasía destruirá el poder, se busca el performismo teatral frente al "rollo" que son las manifestaciones. El culto absoluto a la espontaneidad, a seguir el "jaleo" frente a la organización y planificación. La estrategia era el seguidismo y la táctica el barullo histérico.

El PCI quiere imponer el orden en las universidades enviando a 3000 militantes del PCI y sindicalistas para reprimir al movimiento. Se produce un gran altercado entre los dos bloques saliendo perdiendo el reformismo colaboracionista. Por la tarde el rectorado da vía libre a la intervención policial, la autonomía huye hacia las facultades descentralizadas. Las dos sociedades se han enfrentado militarmente. El PCI difama al movimiento llamándoles fascistas ante su derrota contra el proletariado marginal de la autonomía. En Marzo continúa la conflictividad y la fractura entre autonomía organizada y feministas e indios metropolitanos (indios son representados en los mass-media como folclore amable y los autónomos como fantasmas violentos). El PCI reprime y se suceden los enfrentamiento además de facilitar fichas de militantes autónomos a la policía.

En Bolonia, PCI es el gestor del poder y de la represión obrera, es la capital del eurocomunismo. Las marchas se suceden en febrero saliendo de todas las facultades haciendo rondas proletarias tomando la ciudad, ocupando más pisos y expropiando comida en restaurantes. No había miedo a la apropiación en la misma cara de la burguesía italiana, en sus restaurantes, óperas y teatros. Se produce en marzo un suceso que sacude todo el movimiento. El movimiento boloñés caracterizado más por sus intentos de profundizar en las formas de vida comunista que en las vías armadas, se ven en el centro neurálgico de la acción de los fusiles. El 11/12 de marzo eran las fechas señaladas para la movilización nacional que se venía preparando para la Insurrección.

El 11 de marzo la policía entra en la facultad con el completo apoyo del PCI. Francesco Lorusso es asesinado por un caravinieri en las cargas de un disparo directo. Radio Alice declara: "Todo el mundo a la calle camaradas, esto es guerrilla, cago en Dios". Se realiza una marcha contra la sede provincial de DC en la que se preparan para tomarla por asalto, todos enmascarados. Comienza la guerrilla, se destrozan todos los comercios, se suceden escaramuzas en las estaciones de tren, caen cócteles molotov sobre la sede de FIAT. Se suceden tiroteos en las zonas de mayor conflicto. Durante un breve periodo la ciudad se vuelve incontrolable. Todo el movimiento se centraliza en torno a la asunción colectiva de que todo lo que se estaba realizado era realizado por todos, la insurrección era la centralización del movimiento por todos aceptada.

También se producen revueltas en las cárceles contra la militarización de la ciudad. Se produce un estado de excepción, miles de policías reprimen a cualquiera que pasase por la calle. Se desarrolla la Ilegalidad de masas. Bandiera Rossa con una armónica mientras los disparos se suceden en las barricadas. Se saquean armerías para la autodefensa aunque se retroceden posiciones ante la imposibilidad de mantenerlas. La policía ocupa Radio Alice. El día 13 la ciudad amanece custodiada por tanques. Se abre una guerra en la provincia "comunista" del PCI. Las dos sociedades entran en guerra civil precisamente en la sede del gobierno de la sociedad de los garantiti.

El 12 de marzo el estallido prende por todo el país. Roma se incendia por una manifestación armada de 100.000 personas de toda Italia, especialmente en torno a la sede nacional de DC. Se desarrolla la guerrilla urbana en toda la ciudad, se tiran en torno a 500 cócteles molotov en la jornada. Destacaron la capacidad de maniobra y auto-organización de los diferentes comandos de actuación (100 personas por grupo) y la disciplina de los armados encargados de la autodefensa. El movimiento concentraba sus ataques a objetivos determinados, aunque la rabia histérica de los jóvenes no organizados se destaba contra todo lo que proyectase sombra. Se atacan bares fascistas y centros de mando de caravinieri, se suceden los tiroteos. Se ponen bombas en el puesto de mando regional de caravinieri y se saquean armerías.

En la autonomía milanesa se daban choques entre las facciones obreristas y la juventud más combativa. Los colectivos eran autónomos también en el armamento y por tanto la decisión de insurrección no podía centralizarse de forma alguna (al contrario que en Padua). Se asalta con molotov y disparos la patronal milanesa vaciando todos los cargadores. Sin embargo se pone en evidencia la gfagmentación de la propia clase obrera milanesa, no se consigue que la clase obrera tradicional se sume a tomar el cielo por asalto. 18 de marzo se aprovechan movilizaciones sindicales para asaltar los centros de trabajo negro por los grupos de la autonomía.

En Bolonia se realiza una gesta por mantener clandestinamente Radio Alice a toda costa. La policía intercepta señales, corta la luz de barrios completos para intentar insatisfactoriamente coger a los responsables. El Movimiento no se detiene. El PCI llama al pueblo a que dejen actuar a la policía y al ejército y que no asistan a las calles, donde se quería celebrar el funeral de Francesco. El compromiso histórico auspiciaba una colaboración orgánica entre todos los partidos de mayor representación nacional: Democracia Cristiana, PCI y Partido Socialista Italiano. Así se intentaba conseguir el máximo consenso posible y a través de una política reformista, evitar tentaciones de autoritarismo.

Ante la represión, el movimiento en Roma continúa su avance y extensión. El sindicato cierra filas ante las interlocuciones pedidas desde el Movimiento para la unidad de acción. Tras el desalojo de facultades el 21 de abril se recupera la guerrilla en las calles. El primero de mayo se suceden los atentados contra los centros de explotación de trabajo negro, también se desarrollan acciones armadas contra centros de trabajo ilegal feminizados desde grupos feministas. Tras los sucesos se realizan redadas antiterroristas por toda la península, se dirigía especialmente hacia los centros de comunicación del movimiento que resultaba ser uno de las instituciones de organización vitales.

El 12 de mayo se asesina por la espalda a Giorigana Masi, militante feminista de 19 años en una carga que reprimía una fiesta del Partido Radical y a la que asistieron parte dela Autonomía. Supone una conmoción enrome dentro y fuera del movimiento. Se suceden manifestaciones de respuesta contra la policía en toda Italia. Se detienen a los abogados del movimiento lo que supone un gran golpe. Los cuadros más representativos del movimiento pasan a la clandestinidad.

El 14 de mayo en Milán en via De Amicis un autonomista Giuseppe Memeo – que militó en Proletari Armati per il Comunismo – mata de un disparo a un policía en una manifestación por el asesinato de Giorgiana. Este suceso toma unas dimensiones enormes tras ser capturado el momento del disparo por un fotógrafo mientras los grupos prosovieticos universitarios detienen, apalizan y entregan a la policía a personas que se refugiaban en la universidad tras la manifestación armada. Ya se produjeron otros actos semejantes en el pasado y que el movimiento terminaba condenando como excesos militaristas. Esta imagen se usó por el régimen para acabar con el movimiento.

 

2.8 El estallido de las luchas de líneas: El Congreso de Bolonia

 

Gran miedo del reformismo del PCI (untorelli, autónomos como apestados por Berlinguer) por la capacidad de expansión y penetración en el territorio que había demostrado la Autonomía. Del 77 al 79 momentos decisivos del Compromiso Histórico y del papel represivo para con la clase del propio PCI. Tras la capitulación decidida del partido tradicional prosigue la larga derrota de los 80 en el movimiento obrero y la propia decadencia del movimiento. Se comienzan a tejer las estrategias para la detención de las grandes figuras del movimiento. Se atacaba a la cabeza de la autonomía organizada y se extendía la represión y detenciones a la amplia base autónoma. Las formas de vida autónomas se restringen y se expulsan hacia el gueto y solo se mantiene una lucha desesperada y rabiosa en los grupos armados. La represión abierta cercaba las posibilidades de la expansión de las formas de vida comunitarias. El movimiento implosiona y se fragmenta al extremo. Se orientan los últimos esfuerzos hacia la organización interna, hacia la constitución del "partido como organización de la guerra civil".

Septiembre, se realiza el Congreso contra la represión en Bolonia con el objetivo de comprender la propia represión que se estaba sufriendo y cómo responder ante los ataques del capital. El PCI lleva una línea oportunista para llegar a amplias masas facilitando instituciones para acoger el Congreso contra la represión. La absoluta confianza en la capacidad espontaneísta mutante del propio movimiento en la posibilidad de generar un nuevo discurso y horizonte fracasan. Se busca la tregua para seguir profundizando en la vida comunitaria, y extender el movimiento rechazando la idea de mantener la lucha decidida por el comunismo. "Por favor, no toméis el poder".

Sin embargo, se mantiene la lucha de líneas que ya se tuvo en los inicios del movimiento: recomposición de la propia autonomía, disolverse en el frenético movimiento del proletariado marginal ascendente o la "centralidad obrera". Las necesidades organizativas se encontraban en recolocar la primacía en el factor subjetivo-consciente, y por tanto en la articulación de vanguardia en una línea política que articulase en totalidad a las autonomías y que asumiese el papel de vanguardias armadas.

El movimiento es incapaz de auto-organizarse, de crear un partido de la autonomía, fue pura fantasía esa capacidad infinita de organización atomizada/colectiva. Se puso en evidencia entonces las profundas "Contradicciones entre las exigencias de organización y las de los movimientos de liberación, poco inclinados a sacrificar sus prácticas y sus prerrogativas por una centralización del Movimiento." [7]. Desaparece la tribu, los apaches, ya no hay carnavales cuando la necesidad de férrea disciplina clandestina es el estilo de vida del movimiento que atentaba precisamente con las formas de vida deseosas y liberadas que lo habían extendido. Llega la absoluta dispersión de la autonomía y la institucionalización de los grupos. Se dan intentonas de constituir un Partido del Movimiento o de analizar teóricamente para la constitución del mismo, intentos todos ellos decapitados por la contrainsurgencia.

Los grupos atomizados armados salen como pequeñas setas como los últimos estertores del espontaneísmo para intentar reavivar una llama ya apagada. Las BR raptan al presidente de DC Aldo Moro y el Estado desata una campaña de aniquilamiento. La línea política de BR enmarcada en las líneas clásicas del comunismo facilitaba un enorme arraigo y reconocimiento en las fábricas y núcleos obreros. Se intentaba romper con el Compromiso Histórico erosionando las bases del PCI hacia el proyecto armado y desatar el conflicto abierto contra el Estado. Esta acción contra el estado se encontraba totalmente alejada del ideario Autónomo. Las Brigadas Rojas estuvieron en la autonomía, pero nunca llegaron a dirigirla, "no conseguía conducirlo nadie" decía Mario Moretti dirigente de BR. En el fondo, BR y la Autonomía eran completos desconocidos, nunca llegaron a comprenderse, vivían realidades distintas. El propio movimiento autónomo se situó en contra del secuestro, "ni con el Estado ni con las BR". El mundo de BR era la fábrica y el obrero-masa, y para la Autonomía era el territorio y la masa-difusa (pequeñas fábricas, trabajo negro, transportes, expropiaciones). Sí es cierto que BR agrupa a las secciones organizadas ya con un factor combatiente que participaban en el movimiento, especialmente a aquellos sectores de PO que sentían la necesidad del partido armado. Durante los últimos años de la autonomía, BR se llena de personas del movimiento que no querían rendirse ante el aniquilamiento del Estado, pero la derrota ya se encontraba decidida. El aniquilamiento del movimiento es total. El secuestro de Aldo Moro termina con la devolución de su cadáver en el maletero de un coche aparcado a medio camino entre las sedes del PCI y de DC como muestra del colaboracionismo entre ambas organizaciones.

La represión del Estado culmina en la figura del militante del PCI Calogero, juez que buscaba inculpar a una falsa cúpula de la autonomía que movía todos los hilos del movimiento, tal cúpula estaría constituida por los intelectuales más importantes como Antonio Negri entre otros, los cuales fueron encarcelados. Un juez comunista de Padua encargado de inculpar a los actores de la autonomía con la mayor pena del código penal italiano "constitución de banda armada contra el Estado" tras el secuestro de Aldo Moro. La represión tanto para BR como para los intelectuales del movimiento es máxima. De esta forma se daba carpetazo a todo el movimiento comunista hacia una transición entre el PCI y DC.

 

3 Las fallas de la Autonomía

La Autonomía resulta tan difícil de entender en su conjunto porque de facto nunca llegó a constituirse como un todo orgánico. Para su análisis resulta útil el concepto de falsa totalidad [9], constituida en la reconfiguración conglomerada de experiencias, se hablaba entonces incluso de áreas de la autonomía, de fronteras que delimitaban esas experiencias autónomas, la multiplicidad de autonomías. La relación no dialéctica entre las partes de la Autonomía, dotaban de experiencia rica a nivel singular, pero cuesta pensar hasta qué punto se alcanzaba un enriquecimiento a nivel universal-histórico; hasta qué punto ese rechazo a la totalidad terminó alejando al movimiento de alcanzar objetivos universales... La Autonomía como concepto es una totalidad que no se pudo desarrollar como real sino que se articulaba solo como abstracción. Siempre se mantiene el movimiento en un estado de fragmentación prevaleciendo los momentos de separación sobre los de reconstitución. "Existencia autónoma de cada autonomía" como la caracterización de falsa totalidad de la experiencia autónoma, infinito convirtiéndose en uno. Su fuerza de unidad – bajo ciertas coyunturas – de diferentes realidades no supuso una revolución de los pretextos de la revolución sino una yuxtaposición, no pudiendo alcanzar sus aspiraciones revolucionarias. Esta imposibilidad interna de centralizar el movimiento - como expresión orgánica de una imposibilidad ontológica de universalizar el movimiento en el plano histórico – permitió que la ofensiva pasase a la acción del capital. Los intentos de centralización y de constitución de organismos para la insurrección aparecen finalmente como un recurso de resistencia ante la ofensiva directa del capital.

El potencial de la idea devenir/autónomo se asienta sobre la homogeneización y transmisión política que constituían las formas de organización comunal donde desarrollar experiencias de vida "emancipatorias". Sin embargo, esto supone disociar en cierta medida factor objetivo y subjetivo de una realidad compleja, debido a que no se produce una mediación a través del elemento organizativo-consciente. Los momentos de desarrollo subjetivo no acontecen como momento necesario del proceso revolucionario entendido como totalidad, sino como subversión espontánea del espacio objetivo. Se confiaba en última instancia en que las nuevas relaciones comunales y las formas de poder autónomo en los barrios tendrían un efecto inmediato en la conciencia y que la nueva conciencia colectiva transformaba en el proceso las relaciones objetivas capitalistas. De facto, las experiencias de nuevas vidas comunales expandieron enormemente la base del movimiento Autónomo aunque esto no siempre se tradujo en una claridad ideológica hacia la revolución. Y aunque se crearon en los consejos y bases rojos auténticos espacios de poder obrero efectivo y se extendió enormemente la conciencia comunal, no se logró trascender la pura coexistencia de poder-obrero y poder-burgués en el espacio metropolitano. La imposibilidad de la toma de poder termina por arrasar las bases rojas donde se realizaban las experiencias de vida y poder comunista.

Esta situación contrasta enormemente con la experiencia vivida en el mismo periodo en Vietnam, donde, debido a la agresión de la potencia hegemónica imperialista, con el ejército más avanzado de la historia, el pueblo vietnamita luchaba por sobrevivir y extender la revolución socialista. Las condiciones en Vietnam eran infinitamente más adversas, "contra los aviones y la artillería del enemigo sólo teníamos palos de bambú" y que sin embargo, termina expulsando, humillado, al ejército. La diferencia esencial entre ambas experiencias fue ante todo el tener presente la necesidad de la toma del poder para llevar al éxito cualquier proceso revolucionario.

En el aspecto militar, la actuación de la autonomía se aproximaba al terrorismo individual de los eseristas rusos: El hincapié en el individualismo hizo que el Partido Socialista Revolucionario (PSR) fuese un partido que concedió gran libertad de opinión a sus miembros pero que, a la vez, supuso a menudo su conversión en un grupo de voces discordantes y faltos de disciplina interna. La creencia en la influencia de los actos individuales de los populistas cimentaba el uso del terrorismo como medio para cambiar la situación, mientras que los socialdemócratas lo consideraban perjudicial para la actividad revolucionaria.

 

Los terroristas, a la espontaneidad de la indignación más ardiente de los intelectuales, que no saben o no tienen la posibilidad de ligar el trabajo revolucionario al movimiento obrero para formar un todo.

Vladimir I. Lenin, ¿Qué Hacer?

 

Se pone de manifiesto un mecanicismo en la concepción de la acción armada como una especie de guerra de posiciones que se a través de una corteza multicolor de acciones de sabotaje y agitación. Dada la importancia de las bases rojas en el devenir del factor subjetivo de la clase y en la actividad abierta de masas como aglutinante, es difícilmente planteable una guerra de guerrillas en estado de excepción urbano. Además, la concepción de lo militar como pura defensa estática de la autonomía fuera un fracaso. El no concebir la posibilidad de mutar a formas de guerrilla autónoma que ahondasen en la capacidad de centralización de las "bases rojas" y de la extensión de la autonomía. Contrasta por su parte la primera experiencia de guerra de guerrillas donde las masas y las bases rojas tomarán un papel protagonista en la Revolución China. Simplemente pensar en lo importante que era, en las tierras fronterizas, que el Ejército Rojo Chino fuese plenamente autónomo de cualquier base para no limitar su capacidad de maniobra. De este modo la autonomía y el Nuevo Poder era llevada al territorio y no nacía directamente de él.

También debe tenerse presente que la acción armada atraviesa de una u otra forma la vida de la autonomía no produciéndose una disociación de la práctica militar clandestina y de la acción política de masas. Además nunca se llegó a dar a una unidad en el entendimiento de la violencia revolucionaria y el papel de la acción armada como parte del movimiento general. La vía armada se encontraba supeditada a la vida autónoma.

 

Bibliografía

 

[1] F. Engels y K. Marx. La sagrada familia. 1844. "Si el proletariado consigue su propia victoria, eso no significa de ninguna manera que se convierta en el tipo absoluto de la sociedad, ya que sólo saldrá victorioso al suprimirse a sí mismo y a su contrario. Y entonces, el proletariado habrá desaparecido tanto como el contrario que le condiciona, la propiedad privada. (...)
Es por todo ello que el proletariado puede y debe liberarse a sí mismo. Pero no puede hacerlo sin eliminar sus propias condiciones de existencia, sin eliminar todas las condiciones de existencia inhumanas de la sociedad actual que se condensan en su situación".
[2] Karl Marx. La naturaleza del estado. Vorwäts!, 1844. "La comuna (Gemeinwesen) de la que le separa [al proletariado] su propio trabajo es la vida misma, la vida física e intelectual, las costumbres humanas, la actividad humana, el ser humano".
[3] K Marx y F Engels. La ideología Alemana. 1846. “(. . .) tanto para engendrar en masa esta conciencia comunista como para llevar adelante la cosa misma, es necesaria una transformación en masa de los hombres, que sólo podrá conseguirse mediante un movimiento práctico, mediante una revolución.”.
[4] Vladimir Ilich Lenin. La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo. 1920. “Es necesaria la propia experiencia política de estas masas. Tal es la ley fundamental de todas las grandes revoluciones, confirmada hoy, con una fuerza y un relieve sorprendentes. No sólo las masas incultas de Rusia, frecuentemente analfabetas, sino también las masas muy cultas, sin analfabetos, de Alemania, necesitaron experimentar en su propia pelleja toda la impotencia, toda la falta de carácter, toda la debilidad, todo el servilismo ante la burguesía, toda la infamia del gobierno de los caballeros de la II Internacional, toda la ineluctabilidad de la dictadura de los ultrarreaccionarios (Kornílov en Rusia; von Kapp y compañía en Alemania) como única alternativa frente a la dictadura del proletariado, para orientarse decididamente hacia el comunismo.”.
[5] Mario Rossi. La génesis del materialismo histórico. 1972. "La reivindicación, por parte de Marx de la posibilidad de llegar a la «coincidencia» de la modificación de las circunstancias con la auto-transformación activa del hombre solo allí donde y cuando esta conciencia se entienda «racionalmente como praxis revolucionaria». Esa «coincidencia» no puede entenderse si no se «opera», si no se lleva a cabo mediante la revolución, porque solo la revolución de las estructuras de la sociedad puede restituir a los hombres el dominio de las circunstancias, la capacidad de responder al condicionamiento por su parte con un activo contracondicionamiento, aboliendo aquellas condiciones por cuya casualidad se encuentren, de hecho, dominados.".
[6] Iosif Stalin. El problema de los combates de clase del proletariado. 1928. "En el periodo de los combates del Ruhr, los comunistas alemanes pudieron comprobar el conocido hecho de que los obreros no sindicados se mostraron más revolucionarios que los obreros sindicados. Humbert-Droz se muestra indignado por ello y afirma que eso no pudo ocurrir. ¡Cosa extraña!
¿Por qué no pudo ocurrir? En el Rhur hay cosa de un millón de obreros. Cerca de doscientos mil pertenecen a los sindicatos. Los sindicatos los dirigen burócratas reformistas ligados por infinitos hilos a la clase capitalista. ¿Qué tiene de sorprendente que los obreros no sindicados se mostrasen más revolucionarios que los sindicados? ¿Acaso podía ser de otro modo?".
[7] Marcello Tarí. Un comunismo más fuerte que la Metrópoli. 2012.
[8] F. Engels y K. Marx. Manifiesto del Partido Comunista. 1848. "El poder político es, hablando con propiedad, el poder organizado de una clase para la opresión de otra".
[9] Karel Kosik. Dialéctica de lo concreto. 1963. La Falsa Totalidad en Kosik implica:
* Totalidad vacía sin determinación interna de los elementos singulares
* Totalidad abstracta, el todo formalizado frente a las partes, la totalidad como todo cerrado. Le falta la génesis y el desarrollo, la creación del todo.
* Mala totalidad en la que el auténtico sujeto es sustituido por un sujeto mitologizado