Dom09242017

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Hacia el referéndum del 1-O: ¡Organizar la movilización popular para ejercer el derecho a la autodeterminación!

El Parlament de Catalunya ha aprobado la ley para convocar el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre. La convocatoria de este referéndum representa el mayor desafío al que el Estado español se ha enfrentado en muchos años, amenazando con derribar uno de los pilares fundamentales de la estructura política del Régimen del 78: la indisolubilidad de la Nación española. 

Sin embargo, la izquierda «del cambio» se opone mayoritariamente a este proceso de autodeterminación. Para posicionarnos correctamente y no acabar en una trinchera equivocada, debemos tener presentes varios aspectos.

En primer lugar, no debemos olvidar que uno de los enemigos principales de todo proyecto emancipatorio en el Estado español es el Régimen del 78, heredero directo de la legalidad impuesta por la victoria militar fascista el 1 de abril del 39. Estamos ante una oportunidad concreta y tangible de dar un golpe al Estado, de reducir su credibilidad, de obligarle a reprimir de forma violenta una aspiración democrática. Esto es infinitamente más valioso que el eterno brindis al sol del federalismo tranquilo que otros llevan repitiendo décadas.

En segundo lugar, si bien es cierto que el procés es un movimiento interclasista, como todo proceso de emancipación nacional, no es menos cierto que la parte más importante de la burguesía catalana se opone completamente a la independencia (Caixabank, Sabadell, Gas Natural, la patronal catalana Foment del Treball…); en cambio, la burguesía españolista defiende sin fisuras la unidad de España. Aquí hay una brecha evidente que puede ser aprovechable, siempre que se tengan ojos y la voluntad de verla.

En tercer lugar, es absurdo a estas alturas oponerse al procés por falta de «garantías». Esto no es más que un rodeo cínico para decir una cosa en teoría y hacer la contraria en la práctica. ¿A quién se le piden garantías? El único que puede darlas es el Estado español, y si estuviese dispuesto a ello no estaríamos aquí. Pedir una solución pactada cuando la cuestión central es la imposibilidad reiterada de conseguirlo es un contorsionismo que sólo esconde la voluntad de servir como apagafuegos al servicio de la reacción. De tratar de canalizar la movilización política hacia una solución «pactada», «legal», «con garantías», que haga todo lo posible por estancar la situación política en vez de hacerla avanzar. En el peor de los casos, en tratar de nuevo de sacar rentabilidad electoral estéril en vez de poner una piedra en la construcción de algo mucho más importante.

Por tanto, en la situación actual la defensa del derecho de autodeterminación va necesariamente unida a la defensa de la celebración del referéndum del 1-O y el reconocimiento y aplicación de su resultado, sea el que sea. No el referéndum con el que algunos sueñan, liderado por fuerzas políticamente impecables en un ambiente de fraternidad y alegría. Sí el referéndum que ahora mismo es posible, con todas sus imperfecciones, pero que sin duda es infinitamente más legítimo que toda la legalidad manchada de sangre que se usará para impedirlo.

Dicho todo esto, somos conscientes de que si esta fractura política no es aprovechada por ninguna organización cohesionada para la revolución la movilización política terminará por estancarse. Nuestro pasado nos enseña que no es posible vencer a aquellos que sostienen el monopolio económico, represivo y militar simplemente teniendo de nuestra parte la legitimidad histórica. Las comunistas debemos hacer porque el proceso resuene junto con un avance político y organizativo de la clase trabajadora, porque esta oportunidad de aprendizaje político no se quede en nada. Sin la independencia política y organizativa de nuestra clase volveremos a ser espectadoras de cómo se repara otra fisura en el entremado del sistema. No puede existir esa independencia si no existe un Partido Comunista, y si éste no existe nuestra tarea principal debe ser el trabajar para construirlo.

Apoyamos sin fisuras el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán y la celebración del referéndum del 1 de octubre.

Animamos a los sectores populares a movilizarse para defender activamente la celebración del referéndum frente a los posibles intentos de impedirlo por parte del Estado español. 

Condenamos el cinismo y el oportunismo de gran parte de la izquierda española, que vuelve a ahogarse en el pantano de sus intereses electorales y su chovinismo nacional.

Llamamos a todos y todas las revolucionarias del Estado a apoyar al pueblo catalán en la celebración del referéndum del 1-O y a trabajar por la construcción de la independencia política comunista en esta coyuntura excepcional.

 

Autodeterminación. República. Socialismo

Iniciativa Comunista, septiembre de 2017