Vie11242017

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En repulsa al ataque yihadista en Barna

Antes de nada, transmitir todo el apoyo y la solidaridad con el pueblo catalán, fuerza y cariño para las víctimas y sus familias.

Una vez más el terrorismo yihadista ha golpeado a un país de Occidente y se arma el revuelo: la xenofobia, islamofobia y el cinismo están servidos por parte de la burguesía. Del mismo modo, el terrorismo golpea donde más duele: al pueblo, que paga siempre el precio más alto por las guerras y acciones militares que llevan a cabo los Estados en el exterior. Es precisamente ahí donde debemos prestar atención, ya basta de hipocresía, de individualizar el problema o de simplificarlo, de propagar odio entre la clase trabajadora nativa y extranjera con las mismas probabilidades de sufrir en cualquier momento un ataque como el acontecido ayer en Barna. Los culpables de todo esto son los Estados, que movidos por alimentar el imperialismo, con una estrategia política y económica, arman y negocian con los yihadistas y  Arabia Saudí. Precisamente el Estado Español exportó, solo entre 2014 y 2016, 900 millones en armamento a Arabia Saudí.

No extraña que sea precisamente en países de mayoría musulmana donde se cometan más atentados, Europa solo representa un 0.1% de todos los atentados cometidos desde el 2000. No por ello vamos a dejar en segundo plano los hechos acontecidos en Barna, pero tampoco podemos tomar conciencia del problema de forma cínica cuando este se aproxima.

Lo ocurrido ayer en Barna ha sido sin duda doloroso, no solo por haber tenido que sufrir las consecuencias de las agresiones que derivan de las acciones imperialistas que el Estado Español lleva a cabo en el exterior, sino porque resulta lamentable (aunque no sorprendente) que a raíz de los atentados la burguesía españolista y los fascistas hayan aprovechado para lanzar sus mensajes contra el independentismo haciendo apología de la “unidad”, reprimiendo a las catalanas y catalanes por hablar su lengua, ridiculizando a las muertas o difundiendo mensajes xenófobos.

Nuestra labor como comunistas es precisamente iluminar el trasfondo que el problema del terrorismo contiene, y no permitir que la palabrería reaccionaria triunfe ni que el fascismo se organice y agreda ni a inmigrantes ni en este caso al pueblo catalán.

Frente a este ataque, la clase trabajadora permanece unida, son nuestras muertas en Barna, en Siria, en Libia, en Yemen… El enemigo es común: El imperialismo y los Estados burgueses que buscan dividir al proletariado internacional.

Frente a esto respondemos:

¡Unidad proletaria!

¡Unidad comunista!