Dom09242017

Last update02:59:18 PM

Contra el racismo: solidaridad, conciencia y lucha de clases

Si hay algo que ha caracterizado a los movimientos fascistas de cualquier país, y en cualquier contexto histórico, es su recalcitrante oposición al marxismo, así como la negación de la lucha de clases. En su cosmovisión idealista, las clases sociales pueden coexistir en un proyecto común que beneficie tanto a la burguesía como al proletariado. Las comunistas sabemos que tal cosa no solo es imposible sino que, además, ante la actual crisis que atraviesa el capitalismo, las clases dominantes, en su lógica de acumulación capitalista, solo pueden intensificar la explotación contra las amplias masas explotadas. Del mismo modo, las guerras de rapiña se multiplican con el fin de expoliar recursos, activar la industria belicista y tomar posiciones ante las futuras guerras que preparan.

En este contexto de crisis global, y a causa de estas guerras de rapiña,  millones de personas tratan de escapar del infierno en que los imperialistas han convertido sus países. Los atentados contra la población civil en Europa provocan el rechazo a los refugiados que tratan de alcanzar las costas europeas. Este rechazo es a menudo promovido por los principales medios de comunicación que, con mayor o menor descaro, están rearmando ideológicamente a los grupos fascistas. El objetivo es intentar por todos los medios que la clase trabajadora busque al enemigo dentro de su propia clase. Los fascistas son la punta de lanza en el combate burgués contra la lucha obrera. Los que sueñan con el regreso del Reich están de enhorabuena. Llegado el momento, la burguesía no dudará en desatar a la bestia fascista, tal y como está sucediendo en Venezuela. 

El fascismo sociológico es ya un hecho palpable hasta el punto de encontrarnos con que, en el propio Movimiento Comunista, se desarrolla una línea derechista que se pliega, con cada vez menos vergüenza, al discurso racista y xenófobo con el que los capitalistas se frotan las manos.

Las y los comunistas no podemos permanecer ajenos a la dramática situación que viven los refugiados. Cualquiera que contribuya a la criminalización de las víctimas no merece llamarse comunista. Es preciso combatir ese discurso dentro y fuera de nuestras filas, organizar la lucha contra los enemigos de clase y señalar a los verdaderos responsables de la barbarie que, como siempre, pagamos la clase obrera.

Iniciativa Comunista